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lunes, 12 de octubre de 2015

Lunes 16 noviembre 2915, Santa Margarita de Escocia, memoria libre. Lecturas Lunes XXXIII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Santa Margarita, nacida en Hungría y casada con Malcolm III, rey de Escocia, que dio a luz ocho hijos, y fue sumamente solícita por el bien del reino y de la Iglesia; a la oración y a los ayunos añadía la generosidad para con los pobres, dando así un óptimo ejemplo como esposa, madre y reina. (1093)

La oración colecta es propia; el resto está tomado del común de santos: 9. Los que se han consagrado a una actividad caritativa.

16 de noviembre
Santa Margarita de Escocia
Die 16 novembris
S. Margaritæ Scotiæ
Antífona de entrada Mt 25, 34. 36. 40
Venid vosotros, benditos de mi Padre -dice el Señor-; estuve enfermo y me visitasteis. Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.
Antiphona ad introitum Cf. Mt 25, 34.36.40
Veníte, benedícti Patris mei, dicit Dóminus: infírmus eram, et visitástis me. Amen dico vobis, quámdiu fecístis uni ex his frátribus meis mínimis, mihi fecístis.
Oración colecta
Señor Dios nuestro, que hiciste de santa Margarita de Escocia un modelo admirable de caridad para con los pobres, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo su ejemplo, seamos nosotros fiel reflejo de tu bondad entre los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátam Margarítam exímia in páuperes caritáte mirábilem effecísti, da, ut, eius intercessióne et exémplo, imáginem bonitátis tuae inter hómines referámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 33ª semana de Tiempo Ordinario, año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Una cólera terrible se abatió sobre Israel

Lectura del primer libro de los Macabeos 1,10-15.41-43.54-57.62-64

En aquellos días, brotó un vástago perverso: Antíoco Epifanes, hijo del rey Antíoco. Habla estado en Roma como rehén, y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida.
Por entonces hubo unos israelitas apóstatas que convencieron a muchos:
-« ¡Vamos a hacer un pacto con las naciones vecinas, pues, desde que nos hemos aislado, nos han venido muchas desgracias! »
Gustó la propuesta, y algunos del pueblo se decidieron a ir al rey.
El rey los autorizó a adoptar las costumbres paganas, y entonces, acomodándose a los usos paganos, construyeron un gimnasio en Jerusalén; disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, emparentaron con los paganos y se vendieron para hacer el mal.
El rey Antíoco decretó la unidad nacional para todos los súbditos de su imperio, obligando a cada uno a abandonar su legislación particular. Todas las naciones acataron la orden del rey, e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el Sábado.
El día quince del mes de Casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey mandó poner sobre el altar un ara sacrílega, y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno; quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas; los libros de la Ley que encontraban, los rasgaban y echaban al fuego, al que le encontraban en casa un libro de la alianza y al que vivía de acuerdo con la Ley, lo ajusticiaban, según el decreto real.
Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros; prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la alianza santa. Y murieron. Una cólera terrible se abatió sobre Israel.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 118, 53. 61. 134. 150. 155. 158
R.
Dame vida, Señor, para que observe tus decretos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

Sentí indignación ante los malvados,
que abandonan tu voluntad. R.
Dame vida, Señor, para que observe tus decretos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

Los lazos de los malvados me envuelven,
pero no olvido tu voluntad. R.
Dame vida, Señor, para que observe tus decretos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

Líbrame de la opresión de los hombres,
y guardaré tus decretos. R.
Dame vida, Señor, para que observe tus decretos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

Ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad. R.
Dame vida, Señor, para que observe tus decretos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

La justicia está lejos de los malvados
que no buscan tus leyes. R.
Dame vida, Señor, para que observe tus decretos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

Viendo a los renegados, sentía asco,
porque no guardan tus mandatos. R.
Dame vida, Señor, para que observe tus decretos. Vivífica me, Dómine, et custódiam mandáta tua.

ALELUYA
Jn 18, 12b
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Ego sum lux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur me habébit lumen vitæ.

EVANGELIO
¿Qué quieres que haga por ti? Señor, que vea otra vez

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 35-43
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron:
-«Pasa Jesús Nazareno.»
Entonces gritó:
-«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
-«¡Hijo de David, ten compasión de mi!»
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó:
-«¿Qué quieres que haga por ti?»
Él dijo:
-«Señor, que vea otra vez.»
Jesús le contestó:
-«Recobra la vista, tu fe te ha curado.»
En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio, in Evang hom. 2
Cuando insistimos en la oración con toda vehemencia, Dios se detiene en nuestro corazón y recobramos la vista perdida. Pasar es propio de la humanidad y estar es propio de la divinidad. El Señor, al pasar, oyó al ciego que clamaba y al detenerse lo iluminó, porque por su humanidad se ha compadecido de las voces de nuestra ceguera. Pero nos ha infundido la luz de su gracia por el poder de su divinidad. Para esto nos pregunta qué queremos, a fin de animarnos a orar. Quiere, pues, que pidamos lo que El prevé que le pediremos y que nos concederá.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario I
289. Imploremos, hermanos, la piedad de Dios Padre todopoderoso, y pidámosle que escuche nuestra oración.
- Para que conceda a la Iglesia el gozo del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.
- Para que otorgue a los pueblos la concordia leal y pacífica. Roguemos al Señor.
- Para que dé a los desterrados el gozo del retorno. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros, su pueblo, nos haga crecer en la fe, nos purifique el corazón y nos abra la puerta del reino eterno. Roguemos al Señor.
Muestra, Padre celestial, tu bondad al pueblo que te suplica, para que reciba sin tardanza lo que pide confiadamente, siguiendo tu inspiración. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, los dones de tu pueblo y concédenos que, al recordar las maravillas que el amor de tu Hijo realizó con nosotros, nos reafirmemos, a ejemplo de los santos, en el amor a ti y al prójimo. Por Jesucristo nuestro Señor
Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera pópuli tui, et praesta, ut, qui Fílii tui imménsae caritátis opus recólimus, in tui et próximi dilectióne, beátae N. exémplo, confirmémur. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS SANTOS
La gloria de los santos.
En verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo, porque manifiestas tu gloria en la asamblea de los santos, y, al coronar sus méritos, coronas tu propia obra.
Tú nos ofreces el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión y la participación en su destino, para que, animados por su presencia alentadora, luchemos sin desfallecer en la carrera y alcancemos, como ellos, la corona de gloria que no se marchita, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los santos, cantamos sin cesar el himno de alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS
De gloria Sanctorum.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui in Sanctórum concílio celebráris, et eórum coronándo mérita tua dona corónas. Qui nobis eórum conversatióne largíris exémplum, et communióne consórtium, et intercessióne subsídium; ut, tantis téstibus confirmáti, ad propósitum certámen currámus invícti et immarcescíbilem cum eis corónam glóriae consequámur, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cumque multíplici congregatióne Sanctórum, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Jn 15, 13
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15, 13
Maiórem hac dilectiónem nemo habet, ut ánimam suam ponat quis pro amícis suis.
Oración después de la comunión
Alimentados con estos sagrados misterios, te pedimos, Señor, nos ayudes a seguir los ejemplos de santa N., que te rindió culto con devoción constante, y se entregó a tu pueblo en un continuo servicio de amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Sacris mystériis reféctos, da nos, quaesumus, Dómine, beátae N. exémpla sectári, qui te indeféssa pietáte cóluit, et pópulo tuo imménsa prófuit caritáte. Per Christum.