Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

jueves, 15 de octubre de 2015

Jueves 19 noviembre 2015, Lecturas Jueves XXXIII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 33ª semana de Tiempo Ordinario, año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Viviremos según la afianza de nuestros padres

Lectura del primer libro de los Macabeos 2, 15-29

En aquellos días, los funcionarios reales encargados de hacer apostatar por la fuerza llegaron a Modin, para que la gente ofreciese sacrificios, y muchos israelitas acudieron a ellos.
Matatías se reunió con sus hijos, y los funcionarios del rey le dijeron:
-«Eres un personaje ilustre, un hombre importante en este pueblo, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero, haz lo que manda el rey, como lo han hecho todas las naciones, los mismos judíos, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de grandes del reino, os premiarán con oro y plata muchos regalos.»
Pero Matatías respondió en voz alta:
-«Aunque todos los súbditos en los dominios del rey le obedezcan, apostatando de la religión de sus padres, y aunque prefieran cumplir sus órdenes, yo, mis hijos y mis parientes viviremos según la alianza e nuestros padres. El cielo nos libre de abandonar la ley y nuestras costumbres. No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de vuestra religión a derecha ni a izquierda.»
Nada más decirlo, se adelantó un judío, a la vista de todos, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modin, como lo mandaba el rey.
Al verlo, Matatias se indignó, tembló de cólera y en un arrebato e ira santa corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y entonces mismo mató al funcionario real, que obligaba a sacrificar, y derribó e1 ara. Lleno de celo por la ley, hizo lo que Fineés a Zinirí, hijo de Salu.
Luego empezó a gritar a voz en cuello por la ciudad:
-«El que sienta celo por la ley y quiera mantener la alianza, ¡que me siga!»
Después se echó al monte con sus hijos, dejando en el pueblo cuanto tenía.
Por entonces, muchos bajaron al desierto para instalarse allí, porque deseaban vivir según derecho y justicia.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 49, 1-2. 5-6. 14-15
R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui inmaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sión, la hermosa, Dios resplandece. R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui inmaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.»
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui inmaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria.» R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui inmaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

ALELUYA
Cf. Sal 94, 8ab
No endurezcáis vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómini audíte.

EVANGELIO
¡Si comprendieras lo que conduce a la paz!

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 41-44
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando:
-«¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!
Pero no: está escondido a tus ojos.
Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra.
Porque no reconociste el momento de mi venida.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, homilía en Santa Marta 20-noviembre-2014
En tiempos de Jesús, en efecto, Jerusalén «estaba tranquila, contenta; el templo funcionaba. Los sacerdotes ofrecían los sacrificios, la gente iba en peregrinación, los doctores de la ley lo habían acomodado todo»: estaba «todo claro, todos los mandamientos claros». Pero a pesar de esto «tenía la puerta cerrada». De aquí la invitación a hacer un examen de conciencia, partiendo de la pregunta: «Hoy, nosotros cristianos, que conocemos la fe, el catecismo, que vamos a misa todos los domingos, nosotros cristianos, nosotros pastores, ¿estamos contentos de nosotros mismos?».
El riesgo es ya sentirse satisfechos porque «tenemos todo acomodado y no necesitamos nuevas visitas del Señor». Pero Jesús «sigue llamando a la puerta de cada uno de nosotros y de su Iglesia, de los pastores de la Iglesia». Y si «la puerta de nuestro corazón, de la Iglesia, de los pastores no se abre, el Señor llora, también hoy», como lo hizo sobre Jerusalén. Jesús contempla la ciudad y «llora porque no abre la puerta, porque tiene miedo a sus sorpresas, porque está demasiado satisfecha de sí misma». «Pensemos en nosotros: ¿cómo estamos en este momento ante Dios?».