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viernes, 4 de septiembre de 2015

Viernes 9 octubre 2015, San Dionisio, obispo, y compañeros, mártires, memoria libre. Lecturas Viernes XXVII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Santos Dionisio, obispo, y compañeros, mártires. Según la tradición, Dionisio, enviado por el Romano Pontífice a la Galia, fue el primer obispo de París, en la actual Francia, y allí, junto con el presbítero Rústico y el diácono Eleuterio, padecieron todos en las afueras de la ciudad. (s. III)

La oración colecta es propia, el resto está tomado del común de mártires 3. De varios mártires fuera de tiempo pascual.

9 de octubre
San Dionisio, obispo, y compañeros mártires
Die 9 octobris
Ss. Dionysii, episcopi, et sociorum, martyrum
Antífona de entrada Sal 36, 39
El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 36, 39
Salus iustórum a Dómino, et protéctor eórum est in témpore tribulatiónis.
Oración colecta
Oh Dios, que enviaste a san Dionisio y a su compañeros a proclamar tu gloria entre las gentes, y les dotaste de admirable fortaleza en el martirio, concédenos imitarlos en su desprecio a la soberbia del mundo para que no temamos nunca a sus ataques. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátum Dionysium eiúsque sócios ad praedicándam géntibus glóriam tuam misísti, eósque virtúte constántiae in passióne roborásti, tríbue nobis, quaesumus, ex eórum imitatióne próspera mundi despícere, et nulla eius advérsa formidáre. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes la 27ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
El día del Señor, día de oscuridad y tinieblas

Lectura de la profecía de Joel 1, 13-15; 2, 1-2

Vestíos de luto y haced duelo, sacerdotes; llorad, ministros del altar; venid a dormir en esteras, ministros de Dios, porque faltan en el templo del Señor ofrenda y libación. Proclamad el ayuno, congregad la asamblea, reunid a los ancianos, a todos los habitantes de la tierra, en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamad al Señor.
¡Ay de este día! Que está cerca el día del Señor, vendrá como azote del Dios de las montañas.
Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo, tiemblen los habitantes del país, que viene, ya está cerca, el día del Señor.
Día de oscuridad y tinieblas, día de nube y nubarrón; como negrura extendida sobre los montes, una horda numerosa y espesa; como ella no la hubo jamás, después de ella no se repetirá, por muchas generaciones.

Palabra de Dios.
Gloria a ti, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 9, 2-3. 6 y 16. 8-9
R.
El Señor juzgará el orbe con justicia. Dóminus iudicábit orbem terræ in iustítia.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R.
El Señor juzgará el orbe con justicia. Dóminus iudicábit orbem terræ in iustítia.

Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido.
Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron. R.
El Señor juzgará el orbe con justicia. Dóminus iudicábit orbem terræ in iustítia.

Dios está sentado por siempre en el trono
que ha colocado para juzgar.
El juzgará el orbe con justicia
y regirá las naciones con rectitud. R.
El Señor juzgará el orbe con justicia. Dóminus iudicábit orbem terræ in iustítia.

ALELUYA
Jn 12, 31b-32
Ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera -dice el Señor-. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí. Nunc princeps huius mundi eiciétur foras, dicit Dóminus; et ego, si exaltátus fúero a terra, ómnia traham ad meípsum.

EVANGELIO
Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 15-26
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
-«Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.»
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: 
-«Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.
Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: "Volveré a la casa de donde salí."
Al volver, se la encuentra barrida y arreglada.
Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.
Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
385 Dios es infinitamente bueno y todas sus obras son buenas. Sin embargo, nadie escapa a la experiencia del sufrimiento, de los males en la naturaleza - que aparecen como ligados a los límites propios de las criaturas - , y sobre todo a la cuestión del mal moral. ¿De dónde viene el mal? "Quaerebam unde malum et non erat exitus" ("Buscaba el origen del mal y no encontraba solución") dice S. Agustín (conf. 7, 7. 11), y su propia búsqueda dolorosa sólo encontrará salida en su conversión al Dios vivo. Porque "el misterio de la iniquidad" (2Ts 2, 7) sólo se esclarece a la luz del "Misterio de la piedad" (1Tm 3, 16). La revelación del amor divino en Cristo ha manifestado a la vez la extensión del mal y la sobreabundancia de la gracia (cf. Rm 5, 20). Debemos, por tanto, examinar la cuestión del origen del mal fijando la mirada de nuestra fe en el que es su único Vencedor (cf. Lc 11, 21-22; Jn 16, 11; 1Jn 3, 8).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XV
303. Oremos a Dios Padre.
- Por La Iglesia, signo de Cristo en medio del mundo. Roguemos al Señor.
- Por los que tienen alguna responsabilidad sobre los demás. Roguemos al Señor.
- Por los que mueren de muerte violenta. Roguemos al Señor.
- Por los que matan, secuestran, destruyen. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, llamados a trabajar por la paz y la reconciliación. Roguemos al Señor.
Que tu bondad nos conceda, Señor, lo que nuestras acciones no merecen. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, esta ofrenda de tu pueblo en honor del martirio de tus santos, y ya que en la persecución dio fortaleza a los gloriosos N. y N., nos dé a nosotros constancia para resistir la adversidad. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, múnera pópuli tui pro mártyrum tuórum passiónibus dicáta sanctórum, et, quae beátis N. et N. in persecutióne fortitúdinem ministrárunt, nobis quoque praebeant inter advérsa constántiam. Per Christum.
PREFACIO COMÚN II
La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS II
De salute per Christum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui bonitáte hóminem condidísti, ac iustítia damnátum misericórdia redemísti: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de comunión Mc 8, 35
El que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará –dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Mc 8, 35
Qui perdíderit ánimam suam propter me et Evangélium, salvam fáciet eam, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Señor, guarda intacto tu don en nuestros corazones, y lo que de tu mano hemos recibido en la festividad de tus santos N. y N. sea para nosotros prenda de salvación y de paz. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Consérva in nobis, Dómine, munus tuum, et quod, te donánte, pro festivitáte beatórum mártyrum N. et N. percépimus, et salútem nobis praestet et pacem. Per Christum.