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sábado, 19 de septiembre de 2015

Sábado 24 octubre 2015, Lecturas Sábado XXIX Semana del Tiempo Ordinario, año I impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 29ª Semana del Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 8, 1-11

Hermanos:
No pesa condena alguna sobre los que están unidos a Cristo Jesús, pues por la unión con Cristo, la ley vivificante del Espíritu me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Lo que no pudo hacer la ley, por causa de la debilidad humana, lo ha hecho Dios: envió a su Hijo en una condición pecadora como la nuestra, haciéndolo víctima por el pecado, y en su ser mortal, condenó el pecado.
Así, el ideal que proponía la ley puede realizarse en nosotros, que ya no procedemos dirigidos por la carne, sino por el Espíritu.
Los que se dejan dirigir por la carne tienden a lo carnal; en cambio, los que se dejan dirigir por el Espíritu tienden a lo espiritual.
Nuestra carne tiende a la muerte, el Espíritu, a la vida y a la paz.
Porque la tendencia de la carne es rebelarse contra Dios; no sólo no se somete a la ley de Dios, ni siquiera lo puede.
Los que están en la carne no pueden agradar a Dios.
Pero vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros.
El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justicia.
Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

Palabra del Señor.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 23, 1-2.3-4ab. 5-6
R.
Ésta es la generación que busca tu rostro, Señor. Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe, y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.
Ésta es la generación que busca tu rostro, Señor. Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

–¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
–El hombre de manos inocentes,
y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.
Ésta es la generación que busca tu rostro, Señor. Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Ésta es la generación que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.
Ésta es la generación que busca tu rostro, Señor. Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine.

ALELUYA
Ez 33, 11
No quiero la muerte del malvado -dice el Señor-, sino que cambie de conducta y viva. Nolo mortem ímpii, dicit Dóminus, sed ut convertátur et vivat.

EVANGELIO
Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera
+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 13, 1-9
Gloria a ti, Señor.

En aquella ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:
–¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.
Y les dijo esta parábola:
Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
–Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó:
–Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Agustín, SERMON 110, La higuera estéril (Lc 13, 6-13).
¿Qué significado tiene cavar un hoyo alrededor, sino enseñar la humildad y la penitencia? El hoyo es tierra de abajo. El cesto de abono has de entenderlo en buen sentido. Es estiércol, pero produce fruto. El estiércol del agricultor es el dolor del pecador. Los que hacen penitencia, sí lo entienden bien y la hacen de verdad, la hacen en el estiércol. Así, pues, a este árbol se le dice: Haced penitencia; llegó el reino de los cielos.