miércoles, 2 de septiembre de 2015

Miércoles 7 octubre 2015, Lecturas Miércoles XXVII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 27ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Tú te lamentas por el ricino, y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad?

Lectura de la profecía de Jonás 4, 1-11

Jonás sintió un disgusto enorme y estaba irritado. Oró al Señor en estos términos:
-«Señor, ¿no es esto lo que me temía yo en mi tierra? Por eso me adelanté a huir a Tarsis, porque sé que eres compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad, que te arrepientes de las amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida; más vale morir que vivir.»
Respondióle el Señor:
-«¿Y tienes tú derecho a irritarte?»
Jonás había salido de la ciudad, y estaba sentado al oriente. Allí se habla hecho una choza y se sentaba a la sombra, esperando el destino de la ciudad.
Entonces hizo crecer el Señor un ricino, alzándose por encima de Jonás para darle sombra y resguardarle del ardor del sol. Jonás se alegró mucho de aquel ricino.
Pero el Señor envió un gusano, cuando el sol salía al día siguiente, el cual dañó al ricino, que se secó.
Y, cuando el sol apretaba, envió el Señor un viento solano bochornoso; el sol hería la cabeza de Jonás, haciéndole desfallecer.
Deseó Jonás morir, y dijo:
-«Más me vale morir que vivir.»
Respondió el Señor a Jonás:
-«¿Crees que tienes derecho a irritarte por el ricino?»
Contestó él:
-«Con razón siento un disgusto mortal.»
Respondióle el Señor:
-«Tú te lamentas por el ricino, que no cultivaste con tu trabajo, y que brota una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad, que habitan más de ciento veinte mil hombres, que no distinguen la derecha de la izquierda, y gran cantidad de ganado?»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 85, 3-4. 5-6. 9-10
R.
Tú, Señor, eres lento a la cólera y rico en piedad. Tu es, Dómine, pátiens et multæ misericórdiæ.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti. R.
Tú, Señor, eres lento a la cólera y rico en piedad. Tu es, Dómine, pátiens et multæ misericórdiæ.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R.
Tú, Señor, eres lento a la cólera y rico en piedad. Tu es, Dómine, pátiens et multæ misericórdiæ.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.» R.
Tú, Señor, eres lento a la cólera y rico en piedad. Tu es, Dómine, pátiens et multæ misericórdiæ.

ALELUYA
Rm 8, 15bc
Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «!Abba¡, Padre.» Accepístis spíritum adoptiónis filiórum, in eo clamámus: Abba, Pater.

EVANGELIO
Señor, enséñanos a orar

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 1-4
Gloria a ti, Señor.

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
-«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
Él les dijo:
-«Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación."»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Camino, 84.
«'Domine, doce nos orare' –¡Señor, enséñanos a orar!– Y el Señor respondió: cuando os pongáis a orar, habéis de decir: 'Pater noster, qui es in coelis...'–Padre nuestro, que estás en los cielos...
»¡Cómo no hemos de tener en mucho la oración vocal!.