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martes, 29 de septiembre de 2015

Martes 3 noviembre 2015, Lecturas Martes XXXI semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 31ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Cada miembro está al servicio de los otros miembros

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 5-16a

Hermanos:
Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros.
Los dones que poseemos son diferentes, según la gracia que se nos ha dado, y se han de ejercer así: si es la profecía, teniendo en cuenta a los creyentes; si es el servicio, dedicándose a servir; el que enseña, aplicándose a enseñar; el que exhorta, a exhortar; el que se encarga de la distribución, hágalo con generosidad; el que preside, con empeño; el que reparte la limosna, con agrado.
Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno.
Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo.
En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes.
Servid constantemente al Señor, Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.
Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 130, 1. 2. 3
R.
Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor. Custodi ánimam meam in pace apud te, Dómine.

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad. R.
Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor. Custodi ánimam meam in pace apud te, Dómine.

Sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre. R.
Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor. Custodi ánimam meam in pace apud te, Dómine.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre. R.
Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor. Custodi ánimam meam in pace apud te, Dómine.

ALELUYA
Mt 11, 28
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré -dice el Señor. Veníte ad me, omnes qui laborátis et oneráti estis, et ego refíciam vos, dicit Dóminus.

EVANGELIO
Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 15-24
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
-«¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó:
-«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados:
"Venid, que ya está preparado."
Pero ellos se excusaron uno tras otro.
El primero le dijo:
"He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor."
Otro dijo:
"He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor."
Otro dijo:
"Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir."
El criado volvió a contárselo al amo.
Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado:
"Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos."
El criado dijo:
"Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio."
Entonces el amo le dijo:
"Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa."
Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 37
En la parábola de los invitados a la cena, el padre de familia, después de enterarse de que algunos de los que debían acudir a la fiesta se han excusado con razonadas sinrazones, ordena al criado: sal a los caminos y cercados e impele -compelle intrare- a los que halles a que vengan (Lc 14, 23). ¿No es esto coacción? ¿No es usar violencia contra la legítima libertad de cada conciencia?
Si meditamos el Evangelio y ponderamos las enseñanzas de Jesús, no confundiremos esas órdenes con la coacción. Ved de qué modo Cristo insinúa siempre: si quieres ser perfecto..., si alguno quiere venir en pos de mí... Ese compelle intrare no entraña violencia física ni moral: refleja el ímpetu del ejemplo cristiano, que muestra en su proceder la fuerza de Dios: mirad cómo atrae el Padre: deleita enseñando, no imponiendo la necesidad. Así atrae hacia Él (S. Agustín, In Ioannis Evangelium tractatus, 26, 7 (PL 35, 1610).