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martes, 15 de septiembre de 2015

Martes 20 octubre 2015, Lecturas Martes XXIX semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte. Cuanto más ahora vivirán y reinarán

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12. 15b. 17-19. 20b-21

Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.
Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación.
En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida.
Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos.
Si creció el pecado, más desbordante fue la gracia. Y así como reinó el pecado, causando la muerte, así también, por Jesucristo, nuestro Señor, reinará la gracia, causando una justificación que conduce a la vida eterna.

Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 17
R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut faciam voluntátem tuam.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut faciam voluntátem tuam.

«-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut faciam voluntátem tuam.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut faciam voluntátem tuam.

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut faciam voluntátem tuam.

ALELUYA
Lc 21, 36
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para manteneros en pie ante el Hijo del hombre. Vigiláte, omni témpore orántes, ut digni habeámini stare ante Fílium hóminis.

EVANGELIO
Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar los encuentra en vela

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 35-38
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.
Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio, in Evang hom. 13
No sabiéndolo el padre de familia, el ladrón entra en la casa. Porque mientras el espíritu duerme abandonando la custodia, llega la muerte de manera imprevista e irrumpe en nuestro interior. Resistiría al ladrón si estuviese despierta. Porque precaviendo la venida del juez, que en secreto arrebata el alma, le saldría al encuentro con el arrepentimiento para no sucumbir impenitente. Quiso el Señor, por tanto, que nos fuese desconocida la última hora, para que no pudiendo preverla, estemos siempre preparándonos para ella.