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jueves, 17 de septiembre de 2015

Jueves 22 octubre 2015, Lecturas Jueves XXIX semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 29ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Ahora, emancipados del pecado, habéis sido hechos esclavos de Dios

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 19-23

Hermanos:
Uso un lenguaje corriente, adaptándome a vuestra debilidad, propia de hombres; quiero decir esto: si antes cedisteis vuestros miembros como esclavos a la inmoralidad y al desorden, para el desorden total, ponedlos ahora al servicio de la justicia para vuestra santificación.
Cuando erais esclavos del pecado, la justicia no os gobernaba.
¿Qué frutos dabais entonces? Frutos de los que ahora os avergonzáis, porque acaban en la muerte.
Ahora, en cambio, emancipados del pecado y hechos esclavos de Dios, producís frutos que llevan a la santidad y acaban en vida eterna.
Porque el pecado paga con muerte, mientras que Dios regala vida eterna por medio de Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6
R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos
pero el camino de los impíos acaba mal. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

ALELUYA
Flp 3, 8-9
Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él. Omnia detriméntum feci et árbitror ut stércora, ut Christum lucrifáciam et invéniar in illo.

EVANGELIO
No he venido a traer paz, sino división

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 49-53
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 120.
Con la maravillosa normalidad de lo divino, el alma contemplativa se desborda en afán apostólico: Me ardía el corazón dentro del pecho, se encendía el fuego en mi meditación (Sal 39, 4). ¿Qué fuego es ése sino el mismo del que habla Cristo: fuego he venido a traer a la tierra y qué he de querer sino que arda? (Lc 12, 49). Fuego de apostolado que se robustece en la oración: no hay medio mejor que éste para desarrollar, a lo largo y a lo ancho del mundo, esa batalla pacífica en la que cada cristiano está llamado a participar: cumplir lo que resta de padecer a Cristo (cfr Col 1, 24).