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viernes, 28 de agosto de 2015

Viernes 2 octubre 2015, Santos Ángeles custodios, memoria obligatoria. 1ª Lectura y salmo Viernes XXVI semana del Tiempo Ordinario, año impar. Aleluya y evangelio de la memoria.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de los santos Ángeles Custodios, que, llamados ante todo a contemplar en la gloria el rostro del Señor, han recibido también una función en favor de los hombres, de modo que, con su presencia invisible, pero solícita, los asistan y aconsejen.

2 de octubre
Santos Ángeles Custodios
Memoria
Die 2 octobris
Ss. Angelorum Custodum
Memoria
Antífona de entrada Dn 3, 58
Ángeles del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.
Antiphona ad introitum Cf. Da 3,58
Benedícite, omnes Angeli Dómini, Dóminum, hymnum dícite, et superexaltáte eum in saecula.
Oración colecta
Oh Dios, que en tu providencia amorosa te has dignado enviar para nuestra custodia a tus santos ángeles, concédenos, atento a nuestras súplicas, vernos siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ineffábili providéntia sanctos Angelos tuos ad nostram custódiam míttere dignáris, largíre supplícibus tuis et eórum semper protectióne deféndi, et aetérna societáte gaudére. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
1ª Lectura y salmo del Viernes de la 26ª semana de Tiempo Ordinario, año I (impar). Aleluya y evangelio de la memoria.

PRIMERA LECTURA
Pecamos contra el Señor no haciéndole caso

Lectura del libro de Baruc 1, 15-22

Confesamos que el Señor, nuestro Dios, es justo, y a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los judíos y vecinos de Jerusalén, a nuestros reyes y gobernantes, a nuestros sacerdotes y profetas y a nuestros padres; porque pecamos contra el Señor no haciéndole caso, desobedecimos al Señor, nuestro Dios, no siguiendo los mandatos que el Señor nos habla dado.
Desde el día en que el Señor sacó a nuestros padres de Egipto hasta hoy,
no hemos hecho caso al Señor, nuestro Dios, hemos rehusado obedecerle.
Por eso, nos persiguen ahora las desgracias y la maldición con que el Señor conminó a Moisés, su siervo, cuando sacó a nuestros padres de Egipto para darnos una tierra que mana leche y miel.
No obedecimos al Señor, nuestro Dios, que nos hablaba por medio de sus enviados, los profetas; todos seguimos nuestros malos deseos, sirviendo a dioses ajenos y haciendo lo que el Señor, nuestro Dios, reprueba.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 78, 1-2. 3-5. 8. 9
R.
Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre. Propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R.
Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre. Propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.

Derramaron su sangre como agua en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor? ¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera? R.
Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre. Propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R.
Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre. Propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R.
Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre. Propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos.

ALELUYA
Sal 102, 21
Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos. Benedícite, Dómino, omnes virtútes eius, minístri eius, qui fácitis voluntátem eius.

EVANGELIO
Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10
Gloria a Ti, Señor.

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino. de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial».

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
336 Desde su comienzo (cf Mt 18, 10) a la muerte (cf Lc 16, 22), la vida humana está rodeada de su custodia (cf Sal 34, 8; Sal 91, 10-13) y de su intercesión (cf Jb 33, 23-24; Za 1, 12; Tb 12, 12). "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida" (S. Basilio, Eun. 3, 1). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en honor de tus santos ángeles, y concédenos que su continua protección nos libre de los peligros presentes y nos lleve a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera, quae pro sanctórum Angelórum tuórum veneratióne deférimus, et concéde propítius, ut, perpétuis eórum praesídiis, a praeséntibus perículis liberémur, et ad vitam felíciter perveniámus aetérnam. Per Christum.
PREFACIO DE LOS ÁNGELES
La gloria de Dios manifestada en los Ángeles
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y proclamar tus alabanzas por la creación de los ángeles y los arcángeles, objeto de tu complacencia. El honor que les tributamos manifiesta tu gloria, y la veneración que merecen es signo de tu inmensidad y excelencia sobre todas tus criaturas.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De gloria Dei per Angelos.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et in Archángelis Angelísque tuis tua praecónia non tacére, quia ad excelléntiam tuam recúrrit et glóriam quod angélica creatúra tibi probábilis honorétur: et, cum illa sit amplo decóre digníssima, tu quam sis imménsus et super ómnia praeferéndus osténderis, per Christum Dóminum nostrum.
Per quem multitúdo Angelórum tuam célebrat maiestátem, quibus adorántes in exsultatióne coniúngimur, una cum eis laudis voce clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Antífona de comunión Sal 137, 1
Delante de los ángeles tañeré para ti, Dios mío.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 137,1
In conspéctu Angelórum psallam tibi, Deus meus.
Oración después de la comunión
A los que has alimentado, Señor, con estos sacramentos que llevan a la vida eterna, dirígelos bajo la tutela de tus ángeles por los caminos de la salvación y de la paz. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Quos tantis, Dómine, in vitam aetérnam dignáris páscere sacraméntis, angélico ministério dírige in viam salútis et pacis. Per Christum.