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viernes, 7 de agosto de 2015

Viernes 11 septiembre 2015, Lecturas Viernes XXIII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la 23ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Yo antes era un blasfemo, pero Dios tuvo compasión de mí

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-2. 12-14

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios, nuestro salvador, y de Jesucristo, nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe.
Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabia lo que hacia. El Señor derrochó su gracia en mi, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 11
R.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

ALELUYA
Cf. Jn 17, 17b.a
Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad. Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctífica nos in veritáte.

EVANGELIO
¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 39-42
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
-«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
Un discípulo no es más que su maestro, sí bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.»

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Cirilo, en Catena aurea
El Señor añadió a lo ya dicho una parábola muy necesaria; por lo que dice: "Y les decía también una semejanza". Sus discípulos habían de ser maestros de las generaciones venideras, por lo que convenía que ellos supiesen el camino de la conducta correcta, como teniendo la inteligencia iluminada por el brillo divino, a fin de que unos ciegos no guiasen a otros ciegos; y por esto añade: "¿Acaso podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el foso?". Mas si acontece que algunos llegan al mismo grado de virtud que los que la enseñan, deténganse en la medida de los que la enseñan y sigan sus huellas; de donde sigue: "No es el discípulo sobre el maestro". Por esto dice San Pablo: "Imitadme como yo imito a Jesucristo" ( 1Cor 4, 16). No juzgando Jesucristo, ¿por qué juzgas tú? No vino al mundo a juzgar, sino a tener compasión.