Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

sábado, 15 de agosto de 2015

Sábado 19 septiembre 2015, Lecturas Sábado XXIV semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 24ª semana de Tiempo Ordinario, año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Guarda el mandamiento sin mancha, hasta la manifestación del Señor
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6, 13-16

Querido hermano:
En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita n una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.
A él honor e imperio eterno. Amén.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 99, 2. 3. 4. 5
R.
Entrad en la presencia del Señor con vitores. Introíte in conspéctu Dómini in exsultatióne.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
Entrad en la presencia del Señor con vitores. Introíte in conspéctu Dómini in exsultatióne.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
Entrad en la presencia del Señor con vitores. Introíte in conspéctu Dómini in exsultatióne.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R.
Entrad en la presencia del Señor con vitores. Introíte in conspéctu Dómini in exsultatióne.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R.
Entrad en la presencia del Señor con vitores. Introíte in conspéctu Dómini in exsultatióne.

ALELUYA
Cf. Lc 8, 15
Dichosos los que, con un corazón noble y generoso, guardan la palabra de Dios y dan fruto perseverando. Beáti qui in cordo bono et óptimo verbum Dei rétinent, et fructum áfferunt in patiéntia.

EVANGELIO
Los de la tierra buena son los que guardan la palabra y dan fruto perseverando

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 4-15
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo.
Entonces les dijo esta parábola:
-«Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron.
Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta de humedad.
Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron.
El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto al ciento por uno.»
Dicho esto, exclamó:
-«El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Entonces le preguntaron los discípulos:
-«¿Qué significa esa parábola?»
Él les respondió:
-«A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.
El sentido de la parábola es éste:
La semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.
Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran.
Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia general, Miércoles 14 de mayo de 2014
Como Jesús mismo explica a sus discípulos, este sembrador representa al Padre, que esparce abundantemente la semilla de su Palabra. La semilla, sin embargo, se encuentra a menudo con la aridez de nuestro corazón, e incluso cuando es acogida corre el riesgo de permanecer estéril. Con el don de fortaleza, en cambio, el Espíritu Santo libera el terreno de nuestro corazón, lo libera de la tibieza, de las incertidumbres y de todos los temores que pueden frenarlo, de modo que la Palabra del Señor se ponga en práctica, de manera auténtica y gozosa. Es una gran ayuda este don de fortaleza, nos da fuerza y nos libera también de muchos impedimentos.