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miércoles, 26 de agosto de 2015

Miércoles 30 septiembre 2015, Lecturas Miércoles XXVI semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 26ª semana de Tiempo Ordinario. Año impar.

PRIMERA LECTURA
Si a su majestad le parece bien, déjeme ir a reconstruir la ciudad de mis padres
Lectura del libro de Nehemías 2, 1-8

Era el mes de Nisán del año veinte del rey Artajerjes. Tenla el vino delante, y yo tomé la copa y se la serví. En su presencia no debla tener cara triste.
El rey me preguntó:
-«¿Qué te pasa, que tienes mala cara? Tú no estás enfermo, sino triste.»
Me llevé un susto, pero contesté al rey:
-«Viva su majestad eternamente. ¿Cómo no he de estar triste cuando la ciudad donde se hallan enterrados mis padres está en ruinas, y sus puertas consumidas por el fuego?»
El rey me dijo:
-«¿Qué es lo que pretendes?»
Me encomendé al Dios del cielo y respondí:
-«Si a su majestad le parece bien, y si está satisfecho de su siervo, déjeme ir a Judá a reconstruir la ciudad donde están enterrados mis padres.»
El rey y la reina, que estaba sentada a su lado, me preguntaron:
-«¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás?»
Al rey le pareció bien la fecha que le indiqué y me dejó ir, pero añadí:
-«Si a su majestad le parece bien, que me den cartas para los gobernadores de Transeufratina, a fin de que me faciliten el viaje hasta Judá. Y una carta dirigida a Asaf, superintendente de los bosques reales para que me suministren tablones para las puertas de la ciudadela de templo, para el muro de la ciudad y para la casa donde me instalaré.»
Gracias a Dios, el rey me lo concedió todo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 136, 1-2. 3. 4-5. 6
R.
Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo de ti. Adhæreat lingua mea fáucibus meis, si non memínero tui.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras. R.
Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo de ti. Adhæreat lingua mea fáucibus meis, si non memínero tui.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión.» R.
Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo de ti. Adhæreat lingua mea fáucibus meis, si non memínero tui.

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha. R.
Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo de ti. Adhæreat lingua mea fáucibus meis, si non memínero tui.

Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías. R.
Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo de ti. Adhæreat lingua mea fáucibus meis, si non memínero tui.

ALELUYA
Flp 3, 8-9
Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él. Omnia detriméntum feci et árbitror ut stércora, ut Christum lucrifáciam et invéniar in illo.

EVANGELIO
Te seguiré adonde vayas
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 57-62
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos e dijo uno:
-«Te seguiré adonde vayas.»
Jesús le respondió:
-«Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo
del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»
A otro le dijo:
-«Sígueme.»
Él respondió:
-«Déjame primero ir a enterrar a mi padre.»
Le contestó:
-«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.»
Otro le dijo:
-«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.»
Jesús le contestó:
-«El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 160.
No existe jamás razón suficiente para volver la cara atrás (cfr Lc 9, 62): el Señor está a nuestro lado. Hemos de ser fieles, leales, hacer frente a nuestras obligaciones, encontrando en Jesús el amor y el estímulo para comprender las equivocaciones de los demás y superar nuestros propios errores.