viernes, 10 de julio de 2015

Viernes 14 agosto 2015, San Maximiliano Kolbe, presbítero y mártir, memoria obligatoria. Lecturas Viernes XIX semana del Tiempo Ordinario, año impar.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Maximiliano María (Raimundo) Kolbe, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, que, fundador de la Milicia de María Inmaculada, fue deportado a diversos lugares de cautiverio y finalmente, internado en el campo de exterminio de Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, donde se ofreció a los verdugos a cambio de la vida de otro cautivo, ofreciendo su ministerio como un holocausto de caridad y como modelo de fidelidad para con Dios y los hombres. (1941)

14 de agosto
San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir
Memoria
Die 14 augusti
S. Maximiliani Mariæ Kolbe, presbyteri et martyris
Memoria
Antífona de entrada Mt 25, 34. 40
Venid vosotros, benditos de mi Padre —dice el Señor—. Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.
Antiphona ad introitum Mt 25, 34. 40
Veníte, benedícti Patris mei, dicit Dóminus. Amen dico vobis: quámdiu fecístis uni de his frátribus meis mínimis, mihi fecístis.
Oración colecta
Oh Dios, que al mártir san Maximiliano María Kolbe, apóstol de la Inmaculada, le llenaste de celo por las almas y de amor al prójimo, concédenos, por su intercesión, trabajar generosamente por tu gloria en el servicio de los hombres y tener el valor de asemejarnos a tu Hijo, incluso hasta en la muerte. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui sanctum Maximiliánum Maríam, presbyterum et mártyrem, amóre Vírginis Immaculátae succénsum, animárum zelo et próximi dilectióne replevísti, concéde propítius, ut, eo intercedénte, pro tua glória in servítio hóminum strénue laborántes, usque ad mortem Fílio tuo conformári valeámus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la 19ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Tomé a vuestro padre del otro lado del río; os saqué de Egipto; os di una tierra

Lectura del libro de Josué 24, 1-13

En aquellos días, Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los cabezas de familia, jueces y alguaciles, y se presentaron ante el Señor.
Josué habló al pueblo:
-«Así dice el Señor, Dios de Israel: "Al otro lado del río Éufrates vivieron antaño vuestros padres, Teraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses. Tomé a Abrahán, vuestro padre, del otro lado del río, lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac.
A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.
Envié a Moisés y Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, y después os saqué de allí. Saqué de Egipto a vuestros padres; y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con caballería y carros hasta el mar Rojo. Pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre vosotros y los egipcios; después desplomó sobre ellos el mar, anegándolos.
Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto.
Después vivisteis en el desierto muchos años. Os llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; os atacaron, y os los entregué. Tomasteis posesión de sus tierras, y yo los exterminé ante vosotros.
Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que os maldijera; pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendeciros, y os libré de sus manos.
Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó. Los jefes de Jericó os atacaron: los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos; pero yo os los entregué; sembré el pánico ante vosotros, y expulsasteis a los dos reyes amorreos, no con tu espada ni con tu arco.
Y os di una tierra por la que no habíais sudado, ciudades que no habíais construido, y en las que ahora vivís, viñedos y olivares que no habíais plantado, y de los que ahora coméis."»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 135, 1-3. 16-18. 21-22 y 24
R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

Dad gracias al Señor porque es bueno: R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

Dad gracias al Dios de los dioses: R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

Dad gracias al Señor de los señores: R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

Guió por el desierto a su pueblo: R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

Él hirió a reyes famosos: R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

Dio muerte a reyes poderosos: R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

Les dio su tierra en heredad: R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

En heredad a Israel, su siervo: R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

Y nos libró de nuestros opresores: R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

ALELUYA
Cf. 1Ts 2, 13
Acoged la palabra de Dios, no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios. Accípite verbum Dei, non ut verbum hóminum, sed, sicut est vere, verbum Dei.

EVANGELIO
Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así 

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 3-12
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba:
-«¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?»
El les respondió:
-« ¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: "Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne"? De modo que ya no son dos, sino una sola carne.
Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»
Ellos insistieron:
-« ¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse? »
Él les contestó:
-«Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora os digo yo que, si uno se divorcia de su mujer -no hablo de impureza- y se casa con otra, comete adulterio.»
Los discípulos le replicaron:
-«Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse.»
Pero él les dijo:
-«No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don.
Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1579 Todos los ministros ordenados de la Iglesia latina, exceptuados los diáconos permanentes, son ordinariamente elegidos entre hombres creyentes que viven como célibes y que tienen la voluntad de guardar el celibato "por el Reino de los cielos" (Mt 19, 12). Llamados a consagrarse totalmente al Señor y a sus "cosas" (cf 1Co 7, 32), se entregan enteramente a Dios y a los hombres. El celibato es un signo de esta vida nueva al servicio de la cual es consagrado el ministro de la Iglesia; aceptado con un corazón alegre, anuncia de modo radiante el Reino de Dios (cf PO 16).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XV
303. Oremos a Dios Padre.
- Por La Iglesia, signo de Cristo en medio del mundo. Roguemos al Señor.
- Por los que tienen alguna responsabilidad sobre los demás. Roguemos al Señor.
- Por los que mueren de muerte violenta. Roguemos al Señor.
- Por los que matan, secuestran, destruyen. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, llamados a trabajar por la paz y la reconciliación. Roguemos al Señor.
Que tu bondad nos conceda, Señor, lo que nuestras acciones no merecen. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te presentamos, Señor, nuestros dones, pidiéndote humildemente que, a ejemplo de san Maximiliano María, sepamos ofrecerte nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Múnera nostra tibi, Dómine, exhibémus, supplíciter exorántes, ut sancti Maximiliáni Maríae exémplo, vitam nostram tibi discámus offérre. Per Christum.
PREFACIO COMÚN III
Alabanza a Dios que nos creó y nos ha creado de nuevo en Cristo.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has querido ser, por medio de tu amado Hijo, no sólo el creador del género humano, sino también el autor generoso de la nueva creación.
Por eso, con razón te sirven todas las criaturas, con justicia te alaban todos los redimidos y unánimes te bendicen tus santos. Con ellos, unidos a los ángeles, nosotros queremos celebrarte y te alabamos diciendo:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS III
Laudes Deo pro creatione et reformatione hominis.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui per Fílium dilectiónis tuae, sicut cónditor géneris es humáni, ita benigníssimus reformátor. Unde mérito tibi cunctae sérviunt creatúrae, te redémpti rite colláudant univérsi, et uno Sancti tui te corde benedícunt.
Quaprópter et nos cum ómnibus te Angelis celebrámus, iucúnda semper confessióne dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Jn 15, 13
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15,13
Maiórem caritátem nemo habet, ut ánimam suam ponat quis pro amícis suis, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Alimentados con tu Cuerpo y tu Sangre, te pedimos, Señor, encendernos con aquel fuego de amor que recibió de este banquete san Maximiliano María Kolbe. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Post communionem
Quaesumus, Dómine, ut refécti Córpore et Sánguine Fílii tui, eo caritátis igne accendámur, quem ex hoc convívio sanctus Maximiliánus María accépit. Per Christum.