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martes, 14 de julio de 2015

Martes 18 agosto 2015, Lecturas Martes XX semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 20ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Gedeón, salva a Israel. Yo te envío

Lectura del libro de los Jueces 6, 11-24a

En aquellos días, el ángel del Señor vino y se sentó bajo la encima, de Ofrá, propiedad de Joás de Abiezer, mientras su hijo Gedeón estaba trillando a látigo en el lagar, para esconderse de los madianitas.
El ángel del Señor se le apareció y le dijo:
-«El Señor está contigo, valiente.»
Gedeón respondió:
-«Perdón, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha venid, encima todo esto? ¿Dónde han quedado aquellos prodigios que nos contaban nuestros padres: "De Egipto nos sacó el Señor"? La verdad es que ahora el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado a los madianitas.»
El Señor se volvió a él y le dijo:
-«Vete, y con tus propias fuerzas salva a Israel de los madianitas. Yo te envío.»
Gedeón replicó:
-«Perdón, ¿cómo puedo yo librar a Israel? Precisamente mí familia es la menor de Manasés, y yo soy el más pequeño en la casa de mi padre.»
El Señor contestó:
-«Yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.»
Gedeón insistió:
-«Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú quien habla conmigo. No te vayas de aquí hasta que yo vuelva con una ofrenda y te la presente.»
El Señor dijo:
-«Aquí me quedaré hasta que vuelvas.»
Gedeón marchó a preparar un cabrito y unos panes ázimos con medía fanega de harina; colocó luego la carne en la cesta y echó el caldo en el puchero; se lo llevó al Señor y se lo ofreció bajo la encina.
El ángel del Señor le dijo:
-«Coge la carne y los panes ázimos, colócalos sobre esta roca y derrama el caldo.»
Así lo hizo. Entonces el ángel del Señor alargó la punta del cayado que llevaba, tocó la carne y los panes, y se levantó de la roca una llamarada que los consumió. Y el ángel del Señor desapareció.
Cuando Gedeón vio que se trataba del ángel del Señor, exclamó:
-«¡Ay Dios mío, que he visto al ángel del Señor cara a cara!»
Pero el Señor le dijo:
-«¡Paz, no temas, no morirás!»
Entonces Gedeón levantó allí un altar al Señor y le puso el nombre de «Señor de la Paz».

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 84, 9. 11-12. 13-14
R.
El Señor anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz a su pueblo
y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.» R.
El Señor anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
El Señor anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
El Señor anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

ALELUYA
2Co 8, 9
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza. Iesus Christus egénus factus est, cum esset dives, ut illíus inópia vos dívites essétis.

EVANGELIO
Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 23-30
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
-«Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
-«Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.»
Entonces le dijo Pedro:
-«Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo:
-«Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mi deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
226 (...) La fe en Dios, el Unico, nos lleva a usar de todo lo que no es él en la medida en que nos acerca a él, y a separarnos de ello en la medida en que nos aparta de Él (cf. Mt 5, 29-30; Mt 16, 24; Mt 19, 23-24):
Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me aleja de ti. Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me acerca a ti. Señor mío y Dios mío, despójame de mi mismo para darme todo a ti (S. Nicolás de Flüe, oración).