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lunes, 13 de julio de 2015

Lunes 17 agosto 2015, Lecturas Lunes XX semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 20ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
El Señor hacía surgir jueces, pero ni a los jueces hacían caso

Lectura del libro de los Jueces 2, 11-19

En aquellos días, los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba, dieron culto a los ídolos; abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los habla sacado de Egipto, y se fueron tras los otros dioses, dioses de las naciones vecinas, y los adoraron, irritando al Señor. Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal. y a Astarté.
El Señor se encolerizó contra Israel: los entregó a bandas de saqueadores que los saqueaban, los vendió a los enemigos de alrededor, y los israelitas no podían resistirles. En todo lo que emprendían, la mano del Señor se les ponía en contra, exactamente como él les habla dicho y jurado, llegando así a una situación desesperada.
Entonces el Señor hacía surgir jueces, que los libraban de las bandas de salteadores; pero ni a los jueces hacían caso, sino que se prostituían con otros dioses, dándoles culto, desviándose muy pronto de la senda por donde habían caminado sus padres, obedientes al Señor. No hacían como ellos.
Cuando el Señor hacia surgir jueces, el Señor estaba con el juez; y, mientras vivía el juez, los salvaba de sus enemigos, porque le daba lástima oírlos gemir bajo la tiranía de sus opresores. Pero, en cuanto moría el juez, recalan y se portaban peor que sus padres, yendo tras otros dioses, rindiéndoles adoración; no se apartaban de sus maldades ni de su conducta obstinada.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 105, 34-35. 36-37. 39-40. 43-44
R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

No exterminaron a los pueblos
que el Señor les había mandado;
emparentaron con los gentiles,
imitaron sus costumbres. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

Adoraron sus ídolos
y cayeron en sus lazos;
inmolaron a los demonios
sus hijos y sus hijas. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

Se mancharon con sus acciones
y se prostituyeron con sus maldades.
La ira del Señor se encendió contra su pueblo,
y aborreció su heredad. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

Cuántas veces los libró;
mas ellos, obstinados en su actitud,
perecían por sus culpas;
pero él miró su angustia,
y escuchó sus gritos. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

ALELUYA
Mt 5, 3
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

EVANGELIO
Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, así tendrás un tesoro en el cielo

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 16-22
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó:
-«Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?»
Jesús le contestó:
-«¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»
Él le preguntó:
-«¿Cuáles?»
Jesús le contestó:
-«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.»
El muchacho le dijo:
-«Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?»
Jesús le contestó:
-«Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo.»
Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 24
Volvamos la mirada a nuestro Jesús, cuando hablaba a las gentes por las ciudades y los campos de Palestina. No pretende imponerse. Si quieres ser perfecto... (Mt 19, 21), dice al joven rico. Aquel muchacho rechazó la insinuación, y cuenta el Evangelio que abiit tristis (Mt 19, 22), que se retiró entristecido. Por eso alguna vez lo he llamado el ave triste: perdió la alegría porque se negó a entregar su libertad a Dios.