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jueves, 30 de julio de 2015

Jueves 3 septiembre 2015, Lecturas Jueves XXII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 9-14

Hermanos:
Desde que nos enteramos de vuestra conducta, no dejamos de rezar a Dios por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual.
De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios.
El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría, dando gracias al Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 97, 2-3ab. 3cd-4. 5-6
R.
El Señor da a conocer su victoria. Notum fecit Dóminus salutáre suum.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
El Señor da a conocer su victoria. Notum fecit Dóminus salutáre suum.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
El Señor da a conocer su victoria. Notum fecit Dóminus salutáre suum.

Tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.
El Señor da a conocer su victoria. Notum fecit Dóminus salutáre suum.

ALELUYA
Mt 4, 19
Venid y seguidme -dice el Señor-, y os haré pescadores de hombres. Veníte post me, dicit Dóminus, et fáciam vos fìeri piscátores hóminum.

EVANGELIO
Dejándolo todo, lo siguieron

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
-«Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó:
-«Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a lo socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo:
-«Apártate de mi, Señor, que soy un pecador.»
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón:
-«No temas; desde ahora serás pescador de hombres.»
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa 159
Que no nos acostumbremos a los milagros que se operan ante nosotros; a este admirable portento de que el Señor baje cada día a las manos del sacerdote. Jesús nos quiere despiertos, para que nos convenzamos de la grandeza de su poder, y para que oigamos nuevamente su promesa: venite post me, et faciam vos fieri piscatores hominum [Mc 1, 17], si me seguís, os haré pescadores de hombres; seréis eficaces, y atraeréis las almas hacia Dios. Debemos confiar, por tanto, en esas palabras del Señor: meterse en la barca, empuñar los remos, izar las velas, y lanzarse a ese mar del mundo que Cristo nos entrega como heredad. Duc in altum et laxate retia vestra in capturam! [Lc 5, 4]: bogad mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.