jueves, 23 de julio de 2015

Jueves 27 agosto 2015, Lecturas Jueves XXI semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 21ª semana del Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Que el Señor os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 3, 7-13

Hermanos:
En medio de todos nuestros aprietos y luchas, vosotros con vuestra fe nos animáis; ahora respiramos, sabiendo que os mantenéis fieles al Señor.
¿Cómo podremos agradecérselo bastante a Dios?
¡Tanta alegría como gozamos delante de Dios cuando pedimos día y noche veros cara a cara y remediar las deficiencias de vuestra fe!
Que Dios nuestro Padre y nuestro Señor Jesús nos allanen el camino para ir a veros.
Que el Señor os colme y os haga rebosar
de amor mutuo y de amor a todos,
lo mismo que nosotros os amamos.
Y que así os fortalezca internamente;
para que cuando Jesús nuestro Señor
vuelva acompañado de sus santos,
os presentéis santos e irreprensibles
ante Dios nuestro Padre.

Palabra del Señor.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 89, 3-4.12-13. 14 y 17
R.
Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres. Reple nos, Dómine, misericórdia tua, et exultábimus.

Tú reduces al hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer,
Son un ayer que pasó, una vela nocturna. R.
Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres. Reple nos, Dómine, misericórdia tua, et exultábimus.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R.
Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres. Reple nos, Dómine, misericórdia tua, et exultábimus.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.
Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres. Reple nos, Dómine, misericórdia tua, et exultábimus.

ALELUYA
Mt 24, 42a. 44
Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. Vigilate et stóte parati, quia qua nescitis hora Filius hóminis ventúrus est.

EVANGELIO
Estad preparados

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 24, 42-51
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejarla abrir un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?
Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes.
Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Encuentro con sacerdotes 31-agosto-2006
Hoy escuchamos en el evangelio la parábola del siervo fiel (cf. Mt 24, 42-51). Este siervo, como nos dice el Señor, da la comida a los demás a su tiempo. No lo hace todo a la vez, sino que es un siervo sabio y prudente, que sabe distribuir en los diversos momentos lo que debe hacer en aquella situación. Lo hace con humildad, y también está seguro de la confianza de su señor. Así nosotros debemos hacer lo posible para tratar de ser sabios y prudentes, y también tener confianza en la bondad de nuestro Señor, porque al fin y al cabo debe ser él quien guíe a su Iglesia. Nosotros nos insertamos con nuestro pequeño don y hacemos lo que podemos, sobre todo las cosas siempre necesarias:  los sacramentos, el anuncio de la Palabra, los signos de nuestra caridad y de nuestro amor.