Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 5 de junio de 2015

Viernes 10 julio 2015, Lecturas Viernes XIV semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la 14ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Ahora puedo morir, después de haberte visto en persona

Lectura del libro del Génesis 46, 1-7. 28-30

En aquellos días, Israel, con todo lo suyo, se puso en camino, llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Dios le dijo a Israel en una visión de noche:
-«Jacob, Jacob.»
Respondió:
-«Aquí estoy.»
Dios le dijo:
-« Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso. Yo bajaré contigo a Egipto, y yo te haré subir; y José te cerrará los ojos.»
Al salir Jacob de Berseba, los hijos de Israel hicieron montar a su padre, con los niños y las mujeres, en las carretas que el Faraón había enviado para transportarlos.
Tomaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán y emigraron a Egipto Jacob con todos sus descendientes, hijos y nietos, hijas y nietas, y todos los descendientes los llevó consigo a Egipto.
Jacob despachó por delante a Judá, a visitar a José y a preparar el sitio en Gosén. Cuando llegaban a Gosén, José mandó preparar la carroza y se dirigió a Gosén a recibir a su padre.
Al verlo, se le echó al cuello y lloró abrazado a él.
Israel dijo a José:
-«Ahora puedo morir, después de haberte visto en persona, que estás vivo.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 36, 3-4. 18-19. 27-28. 39-40
R.
El Señor es quien salva a los justos. Salus iustórum a Dómino est.

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R.
El Señor es quien salva a los justos. Salus iustórum a Dómino est.

El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo de sequía,
en tiempo de hambre se saciarán. R.
El Señor es quien salva a los justos. Salus iustórum a Dómino est.

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá. R.
El Señor es quien salva a los justos. Salus iustórum a Dómino est.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra.
los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él. R.
El Señor es quien salva a los justos. Salus iustórum a Dómino est.

ALELUYA
Jn 16, 13a; 14 26d
Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena y os irá recordando todo lo que os he dicho. Cum vénerit Spíritus veritátis, docébit vos omnen veritátem; et súggeret vobis ómnia quæcúmque díxero vobis.

EVANGELIO
No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 16-23
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
-«Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.
Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán.
Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.
Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 6 enero 2014
Y también nosotros debemos proteger la fe. Protegerla de esa oscuridad. Esa oscuridad que a menudo se disfraza incluso de luz. Porque el demonio, dice san Pablo, muchas veces se viste de ángel de luz. Y entonces es necesaria la santa "astucia", para proteger la fe, protegerla de los cantos de las sirenas, que te dicen: "Mira, hoy debemos hacer esto, aquello..." Pero la fe es una gracia, es un don. Y a nosotros nos corresponde protegerla con la santa "astucia", con la oración, con el amor, con la caridad. Es necesario acoger en nuestro corazón la luz de Dios y, al mismo tiempo, practicar aquella astucia espiritual que sabe armonizar la sencillez con la sagacidad, como Jesús pide a sus discípulos: "Sean sagaces como serpientes y simples como palomas" (Mt 10, 16).