sábado, 27 de junio de 2015

Sábado 1 agosto 2015, Lecturas Sábado XVII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 17ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
El año jubilar cada uno recobrará su propiedad

Lectura del libro del Levítico 25, 1. 8-17

El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí:
-«Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea cuarenta y nueve años.
A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes.
El día de la expiación haréis resonar la trompeta por todo vuestro país.
Santificaréis el año cincuenta y promulgaréis manumisión en el país para todos sus moradores.
Celebraréis jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y retornará a su familia.
El año cincuenta es para vosotros jubilar; no sembraréis ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes.
Porque es jubileo; lo considerarás sagrado. Comeréis de la cosecha de vuestros campos.
En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad.
Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques.
Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos después del jubileo.
Él a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales: cuantos más años falten, más alto será el precio; cuanto menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas.
Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios.
Yo soy el Señor, vuestro Dios.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 66, 2-3. 5. 7-8
R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confitéantur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confitéantur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confitéantur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confitéantur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

ALELUYA
Mt 5, 10
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti qui persecutiónem patiúntur propter iustítiam quóniam ipsórum est regnum cælórum.

EVANGELIO
Herodes mandó decapitar a Juan y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 1-12
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes:
-«Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él.»
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo habla metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera.
Ella, instigada por su madre, le dijo:
-«Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.»
El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre.
Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 49, 1
Observad cómo los discípulos de Juan tienen más familiaridad con Jesús. Ellos son los que le anunciaron lo acontecido a Juan. Por eso sigue: "Y vinieron sus discípulos a dar la noticia a Jesús". Renunciando a todos los otros, se acogen a El y de esta manera se dirigen a El poco a poco después de la desgracia y de la respuesta dada por el Señor.