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miércoles, 6 de mayo de 2015

Miércoles 10 junio 2015, Lecturas Miércoles X semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 10ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar)

PRIMERA LECTURA
Nos capacitó para ser ministros de una alianza nueva, no de código escrito, sino de espíritu

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 4-11

Hermanos:
Esta confianza con Dios la tenemos por Cristo.
No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, que nos ha capacitado para ser ministros de una alianza nueva: no de código escrito, sino de espíritu; porque la ley escrita mata, el Espíritu da vida.
Aquel ministerio de muerte -letras grabadas en piedra- se inauguró con gloria; tanto que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés, por el resplandor de su rostro, caduco y todo como era. Pues con cuánta mayor razón el ministerio del Espíritu resplandecerá de gloria.
Si el ministerio de la condena se hizo con resplandor, cuánto más resplandecerá el ministerio del perdón.
El resplandor aquel ya no es resplandor, eclipsado por esta gloria incomparable.
Si lo caduco tuvo su resplandor, figuraos cuál será el de lo permanente.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 98, 5. 6. 7. 8. 9
R.
Santo eres, Señor, Dios nuestro. Sanctus es, Dómine Deus noster.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,
postraos ante el estrado de sus pies: Él es santo. R.
Santo eres, Señor, Dios nuestro. Sanctus es, Dómine Deus noster.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor, y él respondía. R.
Santo eres, Señor, Dios nuestro. Sanctus es, Dómine Deus noster.

Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio. R.
Santo eres, Señor, Dios nuestro. Sanctus es, Dómine Deus noster.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías,
tú eras para ellos un Dios de perdón,
y un Dios vengador de sus maldades. R.
Santo eres, Señor, Dios nuestro. Sanctus es, Dómine Deus noster.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios. R.
Santo eres, Señor, Dios nuestro. Sanctus es, Dómine Deus noster.

ALELUYA
Sal 24, 4b. 5a
Enséñame, Dios mío, tus sendas, enderézame en tu verdad. Sémitas tuas, Deus meus, édoce me, dírige me in veritáte tua.

EVANGELIO
No he venido a abolir, sino a dar plenitud

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1967 La Ley evangélica "da cumplimiento" (cf Mt 5, 17-19), purifica, supera, y lleva a su perfección la Ley antigua. En las "Bienaventuranzas" da cumplimiento a las promesas divinas elevándolas y ordenándolas al "Reino de los Cielos". Se dirige a los que están dispuestos a acoger con fe esta esperanza nueva: los pobres, los humildes, los afligidos, los limpios de corazón, los perseguidos a causa de Cristo, trazando así los caminos sorprendentes del Reino.