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miércoles, 29 de abril de 2015

Miércoles 3 junio 2015, San Carlos Luanga y compañeros, mártires, memoria obligatoria. Lecturas Miércoles IX semana de Tiempo Ordinario, año impar.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de los santos Carlos Lwanga y doce compañeros, todos ellos de edades comprendidas entre los catorce y los treinta años, pertenecientes a la corte de jóvenes nobles o al cuerpo de guardia del rey Mwanga, que como neófitos o seguidores de la fe católica, por no ceder a los deseos impuros del monarca, murieron en la colina Namugongo, en Uganda, degollados o quemados vivos. (1886)

En castellano las 3 oraciones son propias, el resto está tomado del común de mártires 8. De varios mártires en tiempo pascual. En latín todo es propio.

3 de junio
San Carlos Luanga y compañeros, mártires
Memoria
Die 3 iunii
Ss. Caroli Lwanga et sociorum, martyrum
Memoria
Martyres in Uganda
Antífona de entrada 
Los santos, que siguieron las huellas de Cristo, viven gozosos en el cielo. Derramaron la sangre por su amor, por eso se alegran con Cristo para siempre.
Antiphona ad introitum Cf. Sg 3,6-7. 9
Tamquam aurum in fornáce probávit eléctos Dóminus, et quasi holocáusti hóstiam accépit illos; et in témpore erit respéctus illórum: quóniam donum et pax erit eléctis Dei (T.P. allelúia).
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, tú haces que la sangre de los mártires se convierta en semilla de nuevos cristianos; concédenos que el campo de tu Iglesia, fecundo por la sangre de san Carlos Luanga y compañeros, produzca continuamente, para gloria tuya, abundante cosecha de cristianos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui sánguinem mártyrum semen christianórum esse fecísti, concéde propítius, ut tuae ager Ecclésiae, beatórum Cároli eiúsque sociórum cruóre rigátus, in amplam tibi messem iúgiter fecundétur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 9ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
La oración de ambos fue escuchada delante de la gloria de Dios


Lectura del libro de Tobías 3, 1 -11a. 16-17a
En aquellos días, profundamente afligido, sollocé, me eché a llorar y empecé a rezar entre sollozos:
-«Señor, tú eres justo, todas tus obras son justas; tú actúas con misericordia y lealtad, tú eres el juez del mundo. Tu, Señor, acuérdate de mi y mírame; no me castigues por mis pecados, mis errores y los de mis padres, cometidos en tu presencia, desobedeciendo tus mandatos. Nos has entregado al saqueo, al destierro y a la muerte, nos has hecho refrán, comentario y burla de todas las naciones donde nos has dispersado. SI, todas tus sentencias son justas cuando me tratas así por mis pecados, porque no hemos cumplido tus mandatos ni hemos procedido lealmente en tu presencia.
Haz ahora de mi lo que te guste. Manda que me quiten la vida, y desapareceré de la faz de la tierra y en tierra me convertiré. Porque más vale morir que vivir, después de oír ultrajes que no merezco y verme invadido de tristeza. Manda, Señor, que yo me libre de esta prueba; déjame marchar a la eterna morada y no me apartes tu rostro, Señor, porque más me vale morir que vivir pasando esta prueba y escuchando tales ultrajes.»
Aquel mismo día, Sara, la hija de Ragüel, el de Ecbatana de Media, tuvo que soportar también los insultos de una criada de su padre; porque Sara se había casado siete veces, pero el maldito demonio Asmodeo fue matando a todos los maridos, cuando iban a unirse a ella según costumbre. La criada le dijo:
-«Eres tú la que matas a tus maridos. Te han casado ya con siete, y no llevas el apellido ni siquiera de uno. Porque ellos hayan muerto, ¿a qué nos castigas por su culpa? ¡Vete con ellos! ¡Que no veamos nunca ni un hijo ni una hija tuya!»
Entonces Sara, profundamente afligida, se echó a llorar y subió al piso de arriba de la casa, con intención de ahorcarse. Pero lo pensó otra vez, y se dijo:
-«¡Van a echárselo en cara a mi padre! Le dirán que la única hija que tenía, tan querida, se ahorcó al verse hecha una desgraciada. Y mandaré a la tumba a mi anciano padre, de puro dolor. Será mejor no ahorcarme, sino pedir al Señor la muerte, y así ya no tendré que oír más insultos.»
Extendió las manos hacia la ventana y rezó.
En el mismo momento, el Dios de la gloria escuchó la oración de los dos, y envió a Rafael para curarlos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 24, 2-3. 4-5ab. 6-7bc. 8-9
R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

Dios mío, en ti confío,
no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos;
pues los que esperan en ti no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores. R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad; enséñame,
porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mi con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

ALELUYA
Jn 11, 23a. 26
Yo soy la resurrección y la vida -dice el Señor-; el que cree en mí no morirá para siempre. Ego sum resurréctio et vita, dicit dóminus; qui credit in me non moriétur in ætérnum.

EVANGELIO
No es Dios de muertos, sino de vivos
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 18-27
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:
-«Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano."
Pues bien, habla siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les respondió:
-«Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.»

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1619 La virginidad por el Reino de los Cielos es un desarrollo de la gracia bautismal, un signo poderoso de la preeminencia del vínculo con Cristo, de la ardiente espera de su retorno, un signo que recuerda también que el matrimonio es una realidad que manifiesta el carácter pasajero de este mundo (cf 1Co 7, 31; Mc 12, 25).

Oración sobre las ofrendas
Te presentamos, Señor, nuestras ofrendas y te suplicamos humildemente que, así como tus mártires prefirieron morir antes que pecar, nosotros vivamos consagrados a ti sobre todas las cosas y entregados a servirte en el altar. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias tibi, Dómine, offérimus, supplíciter exorántes, ut, sicut beátis martyribus magis mori quam peccáre tribuísti, ita nos fácias, tibi soli déditos, altári tuo ministráre. Per Christum.
PREFACIO COMÚN II
La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS II
De salute per Christum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui bonitáte hóminem condidísti, ac iustítia damnátum misericórdia redemísti: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de la comunión Lc 22, 28-30
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino -dice el Señor-; comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino.
Antiphona ad communionem Ps 115,15d
Pretiósa in conspéctu Dómini; mors sanctórum eius (T.P. allelúia).
Oración después de la comunión
Recordando la victoria de san Carlos Luanga y de sus compañeros hemos recibido, Señor, los sacramentos que nos salvan; concédenos ahora que, así como tus mártires encontraron fortaleza en la Eucaristía para soportar los tormentos, encontremos nosotros en ella la fuerza necesaria para vivir en fe y en caridad en medio de las pruebas de este mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, divína sacraménta, sanctórum mártyrum tuórum victóriam recoléntes: quaesumus, ut, quae ipsis ad perferénda supplícia contulérunt, ea nobis inter advérsa praebeant fídei caritatísque constántiam. Per Christum.