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miércoles, 22 de abril de 2015

Miércoles 27 mayo 2015, Lecturas Miércoles VIII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 8ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Que sepan las naciones que no hay Dios fuera de ti

Lectura del libro del Eclesiástico 36, 1-2a. 5-6. 13-19

Sálvanos, Dios del universo, infunde tu terror a todas las naciones, para que sepan, como nosotros lo sabemos, que no hay Dios fuera de ti.
Renueva los prodigios, repite los portentos.
Reúne a todas las tribus de Jacob y dales su heredad como antiguamente.
Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien nombraste tu primogénito; ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, lugar de tu reposo.
Llena a Sión de tu majestad, y al templo, de tu gloria.
Da una prueba de tus obras antiguas, cumple las profecías por el honor de tu nombre, recompensa a los que esperan en ti y saca veraces a tus profetas, escucha la súplica de tus siervos, por amor a tu pueblo, y reconozcan los confines del orbe que tú eres Dios eterno.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 78, 8. 9. 11. 13
R.
Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia. Osténde nobis, Dómine, lucem miseratiónum tuárum

No recuerdes contra nosotros 
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto, 
pues estamos agotados. R.
Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia. Osténde nobis, Dómine, lucem miseratiónum tuárum

Socórrenos, Dios, salvador nuestro, 
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados 
a causa de tu nombre. R.
Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia. Osténde nobis, Dómine, lucem miseratiónum tuárum

Llegue a tu presencia 
el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, 
salva a los condenados a muerte. R.
Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia. Osténde nobis, Dómine, lucem miseratiónum tuárum

Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, 
te daremos gracias siempre, 
contaremos tus alabanzas 
de generación en generación. R.
Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia. Osténde nobis, Dómine, lucem miseratiónum tuárum

ALELUYA
Mc 10, 45
El Hijo de hombre ha venido para servir y dar su vida en rescate por todos. Fílius hóminis venit ut ministráret, et daret ániman suam redemptiónem pro multis

EVANGELIO
Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 32-45
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados. Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder:
-«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.»
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: 
-«Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: 
-«¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: 
-«Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: 
-«No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: 
-«Lo somos.»
Jesús les dijo: 
-«El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: 
-«Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 216.
Compréndelo: si, al clavar un clavo en la pared, no encontrases resistencia, ¿qué podrías colgar allí? Si no nos robustecemos, con el auxilio divino, por medio del sacrificio, no alcanzaremos la condición de instrumentos del Señor. En cambio, si nos decidimos a aprovechar con alegría las contrariedades, por amor de Dios, no nos costará ante lo difícil y lo desagradable, ante lo duro y lo incómodo, exclamar con los Apóstoles Santiago y Juan: ¡podemos! (Mc 10, 39).