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lunes, 20 de abril de 2015

Lunes 25 mayo 2015, Lecturas Lunes VIII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 8ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Retorna al Altísimo, aléjate de la injusticia

Lectura del libro del Eclesiástico 17, 20-28

A los que se arrepienten Dios los deja volver y reanima a los que pierden la paciencia.
Vuelve al Señor, abandona el pecado, suplica en su presencia y disminuye tus faltas; retorna al Altísimo, aléjate de la injusticia y detesta de corazón la idolatría.
En el Abismo, ¿quién alaba al Señor, como los vivos, que le dan gracias?
El muerto, como si no existiera, deja de alabarlo, el que está vivo y sano alaba al Señor.
¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que vuelven a él!

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 31, 1-2. 5. 6. 7
R.
Alegraos, justos, y gozad en el Señor. Laetámini in Dómino et exultáte, iusti.

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito. R.
Alegraos, justos, y gozad en el Señor. Laetámini in Dómino et exultáte, iusti.

Había pecado, lo reconocí, 
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.
Alegraos, justos, y gozad en el Señor. Laetámini in Dómino et exultáte, iusti.

Por eso, que todo fiel te suplique 
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas 
no lo alcanzará. R.
Alegraos, justos, y gozad en el Señor. Laetámini in Dómino et exultáte, iusti.

Tú eres mi refugio, 
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R.
Alegraos, justos, y gozad en el Señor. Laetámini in Dómino et exultáte, iusti.

ALELUYA
2 Co 8, 9
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriqueceros con su pobreza. Iesus Christus egénus factus est, cum esset dives, ut illíus inópia vos dívites essétis.

EVANGELIO
Vende lo que tienes y sígueme

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 17-27
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando salta Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: 
- «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó: 
- «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó: 
- «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: 
- «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: 
- «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: 
- «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban: 
- «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo. 
- «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, homilía 11 de octubre de 2009
"¡Ven y sígueme!". He aquí la vocación cristiana que surge de una propuesta de amor del Señor, y que sólo puede realizarse gracias a una respuesta nuestra de amor. Jesús invita a sus discípulos a la entrega total de su vida, sin cálculo ni interés humano, con una confianza sin reservas en Dios. Los santos aceptan esta exigente invitación y emprenden, con humilde docilidad, el seguimiento de Cristo crucificado y resucitado. Su perfección, en la lógica de la fe a veces humanamente incomprensible, consiste en no ponerse ya ellos mismos en el centro, sino en optar por ir a contracorriente viviendo según el Evangelio.