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sábado, 21 de febrero de 2015

Sábado 28 marzo 2015, Sábado V semana de Cuaresma, feria.

CALENDARIO

28
SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA V SEMANA DE CUARESMA


Misa de sábado (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I de la Pasión.
LECC.: vol. VII.
La Cuaresma: Subir con Jesús a Jerusalén para reunir a todos los hombres.
- Ez 37, 21-28. Los haré un solo pueblo.
- Salmo: Jer 31, 10-13. R. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.
- Jn 11, 45-57. Para reunir a los hijos de Dios dispersos.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. prop. del Dom. de Ramos en la Pasión del Señor, pág. 44, y elogs. del 29 de marzo, pág. 228.

28 SÁBADO. Después de la hora nona:
SEMANA SANTA
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (rojo).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la V Semana de Cuaresma Sábbato. Hebdómada V Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 21, 20. 7
Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. Soy un gusano, no un hombre; vergüenza de la gente, desprecio del pueblo.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 21, 20. 7
Dómine, ne longe fácias auxílium tuum a me, ad defensiónem meam áspice; quia ego sum vermis et non homo, oppróbrium hóminum et abiéctio plebis.
Oración colecta
Señor, tú que realizas sin cesar la salvación de los hombres y concedes a tu pueblo, en los días de Cuaresma, gracias más abundantes, dígnate mirar con amor a tus elegidos y concede tu auxilio protector a los catecúmenos y los bautizados. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui omnes in Christo renátos genus eléctum et regále sacerdótium fecísti, da nobis et velle et posse quod praecipis, ut pópulo ad aeternitátem vocáto una sit fides córdium et píetas actiónum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 5ª semana de Cuaresma.

PRIMERA LECTURA
Los haré un solo pueblo

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 21-28

Así dice el Señor:
«Yo voy a recoger a los israelitas por las naciones adonde marcharon, voy a congregarlos de todas partes y los voy a repatriar.
Los haré un solo pueblo en su país, en los montes de Israel, y un solo rey reinará sobre todos ellos.
No volverán a ser dos naciones ni a desmembrarse en dos monarquías.
No volverán a contaminarse con sus ídolos y fetiches y con todos sus crímenes.
Los libraré de sus pecados y prevaricaciones, los purificaré: ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos.
Caminarán según mis mandatos y cumplirán mis preceptos, poniéndolos por obra.
Habitarán en la tierra que le di a mi siervo Jacob, en la que habitaron vuestros padres; allí vivirán para siempre, ellos y sus hijos y sus nietos; y mi siervo David será su príncipe para siempre.
Haré con ellos una alianza de paz, alianza eterna pactaré con ellos.
Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
Y sabrán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté entre ellos mi santuario para siempre.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Jr 31, 10. 11-12ab. 13
R.
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.

Escuchad, pueblos,
la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño.» R.
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.

Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte.
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R.
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R.
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO
Ez 18, 31
Quitaos de encima vuestros delitos –dice el Señor–, y estrenad un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Proícite a vobis omnes praevaricatiónes vestras, dicit Dóminus, et fácite vobis cor novum et spíritum novum.

EVANGELIO
Para reunir a los hijos de Dios dispersos

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 45-57
Gloria a ti, Señor.

En aquél tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
- «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación.»
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
- «Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera.»
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
- «¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?»
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Concilio Vaticano II, Lumen gentium, 13.
Todos los hombres están llamados a formar parte del nuevo Pueblo de Dios. Por lo cual este pueblo, sin dejar de ser uno y único, debe extenderse al mundo entero y a lo largo de todos los siglos, para que se cumpla el designio de la voluntad de Dios, que creó al principio una sola naturaleza humana y determinó finalmente congregar en la unidad a sus hijos, que estaban dispersos (cfr Jn 11, 52). Para eso envió Dios a su Hijo, a quien hizo su heredero universal (cfr Hb 1, 2), para que sea Maestro, Rey y Sacerdote de todos, cabeza del nuevo y universal pueblo de los hijos de Dios.

Oración de los fieles
132. Sigamos decididamente al Señor Jesús, en su subida a Jerusalén, para realizar plenamente la voluntad del Padre.
R. Conviértenos a ti, Señor.
- Para que el Padre, que hizo de María la discípula de la Palabra antes que fuese Madre del Verbo encarnado, conceda a la comunidad eclesial el espíritu de la escucha para obedecer en la fe a cada señal de su voluntad. Oremos. R.
- Para que el Señor, que confió al corazón de la Virgen Madre a todos los hombres redimidos por su Hijo, conceda a sus discípulos capacidad para ver y compartir las angustias y esperanzas de todo hombre. Oremos. R.
- Para que el Padre, que asoció María al sacrificio del Hijo, sostenga a cuantos viven en el sufrimiento, en la enfermedad y en la soledad, para que puedan experimentar el gozo y la esperanza. Oremos. R.
Para que nosotros, mientras caminamos a la Pascua recordando nuestro bautismo, miremos a María, madre y modelo de la Iglesia, y nos dejemos convertir a Dios, que espera sin cansarse nuestro retorno a él. Oremos. R.
Padre omnipotente, que en este tiempo favorable nos llamas a la conversión del corazón y a la renovación de la vida; haz que, a imitación de María, experimentemos la dicha de ser discípulos de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Señor todopoderoso, que por la confesión de tu nombre nos haces renacer a la vida eterna, en el sacramento del bautismo, recibe nuestros dones y acepta nuestras súplicas, para que cuantos en ti esperan puedan ver realizados sus deseos y perdonadas sus culpas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Accépta tibi sint, Dómine, quaesumus, nostri dona ieiúnii, quae expiándo nos tuae gratiae dignos effíciant et ad sempitérna promíssa perdúcant. Per Christum.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La fuerza de la Cruz
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu grandeza y, por la fuerza de la cruz, el mundo es juzgado como reo y el Crucificado exaltado como juez poderoso.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE PASSIONE DOMINI
De virtute Crucis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per Fílii tui salutíferam passiónem sensum confiténdae tuae maiestátis totus mundus accépit, dum ineffábili crucis poténtia iudícium mundi et potéstas émicat Crucifíxi.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis, tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Jn 11, 52
Cristo fue entregado para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 11, 52
Tráditus est Christus, ut fílios Dei, qui erant dispérsi, congregáret in unum.
Oración después de la comunión
Humildemente te pedimos, Señor, que así como nos alimentas con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo nos des también parte en su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Maiestátem tuam, Dómine, supplíciter deprecámur, ut, sicut nos Córporis et Sánguinis sacrosáncti pascis aliménto, ita divínae natúrae fácias esse consórtes. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Miserére, Dómine, deprecántis Ecclésiae tuae, et inclinántibus tibi sua corda propitiátus inténde, ut, quos Unigéniti Fílii tui morte redemísti, nec peccátis fíeri permíttas obnóxios, nec ópprimi patiáris advérsis. Per Christum.