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lunes, 26 de enero de 2015

Lunes 2 marzo 2015, Lunes II semana de Cuaresma, feria.

CALENDARIO

2
LUNES DE LA II SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII.
La Cuaresma: Perdonar como Dios perdona para ser perdonados.
- Dan 9, 4b-10. Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos.
- Sal 78. R. Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.
- Lc 6, 36-38. Perdonad, y seréis perdonados.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 3 de marzo, pág. 188.
CALENDARIOS: Franciscanos y Familia Franciscana: Beata Inés de Praga, virgen (ML-conm.).

TEXTOS MISA

Lunes de la II Semana de Cuaresma. Feria secunda. Hebdomada II Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 25, 11-12
Sálvame, Señor, ten misericordia de mí. Mi pie se mantiene en el camino llano, en la asamblea bendeciré al Señor.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 25, 11-12
Rédime me, Dómine, et miserére mei. Pes enim meus stetit in via recta, in ecclésiis benedícam Dóminum.
Oración colecta
Señor, Padre santo, que para nuestro bien espiritual nos mandaste dominar nuestro cuerpo mediante la austeridad, ayúdanos a librarnos de la seducción del pecado y a entregarnos al cumplimiento filial de tu santa ley. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ob animárum medélam castigáre córpora praecepísti, concéde, ut ab ómnibus possímus abstinére peccátis, et corda nostra pietátis tuae váleant exercére mandáta. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 2ª semana de Cuaresma.

PRIMERA LECTURA
Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos

Lectura de la profecía de Daniel 9,4b-10

Señor, Dios grande y terrible, que guardas la alianza y eres leal con los que te aman y cumplen tus mandamientos.
Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos.
No hicimos caso a tus siervos, los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, padres y terratenientes.
Tú, Señor, tienes razón, a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los habitantes de Jerusalén, a judíos e israelitas, cercanos y lejanos, en todos los países por donde los dispersaste por los delitos que cometieron contra ti.
Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.
Pero, aunque nosotros nos hemos rebelado, el Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona.
No obedecimos al Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por sus siervos, los profetas.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 78, 8. 9. 11 y 13
R.
Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados. Dómine, non secúndum peccáta nostra fac nobis.

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R.
Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados. Dómine, non secúndum peccáta nostra fac nobis.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa e tu nombre. R.
Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados. Dómine, non secúndum peccáta nostra fac nobis.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso,
salva a los condenados a muerte. R.
Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados. Dómine, non secúndum peccáta nostra fac nobis.

Mientras, nosotros, pueblo tuyo,
ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
contaremos tus alabanzas
de generación en generación. R.
Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados. Dómine, non secúndum peccáta nostra fac nobis.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO
Jn 6, 63b. 68b
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt; verba vitae aeternae habes.

EVANGELIO
Perdonad, y seréis perdonados

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 36-38
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1458 Sin ser estrictamente necesaria, la confesión de los pecados veniales, sin embargo, se recomienda vivamente por la Iglesia (cf Cc. de Trento: DS 1680; CIC 988, 2). En efecto, la confesión habitual de los pecados veniales ayuda a formar la conciencia, a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarse curar por Cristo, a progresar en la vida del Espíritu. Cuando se recibe con frecuencia, mediante este sacramento, el don de la misericordia del Padre, el creyente se ve impulsado a ser él también misericordioso (cf Lc 6, 36):
"El que confiesa sus pecados actúa ya con Dios. Dios acusa tus pecados, si tú también te acusas, te unes a Dios. El hombre y el pecador, son por así decirlo, dos realidades: cuando oyes hablar del hombre, es Dios quien lo ha hecho; cuando oyes hablar del pecador, es el hombre mismo quien lo ha hecho. Destruye lo que tú has hecho para que Dios salve lo que él ha hecho… Cuando comienzas a detestar lo que has hecho, entonces tus obras buenas comienzan porque reconoces tus obras malas. El comienzo de las obras buenas es la confesión de las obras malas. Haces la verdad y vienes a la Luz" (S. Agustín, ev. Ioa. 12, 13).

Oración de los fieles
92. Hermanos, pidamos al Padre la sabiduría del Espíritu, para que nos ayude a comprender que nuestra conversión será auténtica si nos tomamos en serio las necesidades morales y materiales de nuestros hermanos.
R. Ilumina a tus hijos, Señor.
- Por toda la Iglesia: para que cada día sea un signo más claro, de reconciliación, de servicio fraterno y de culto en espíritu y verdad. Roguemos al Señor. R.
- Por los pueblos e individuos sometidos a toda clase de violencia: para que cuantos creen en la palabra liberadora de Dios les ayuden a encontrar la dignidad, la justicia y la paz. Roguemos al Señor. R.
- Por los indiferentes, los ateos, los que carecen de esperanza: para que encuentren en nosotros, seguidores de Cristo, el humilde testimonio de una fe que desvela el sentido del hombre y de la vida. Roguemos al Señor. R.
- Por los enfermos en el cuerpo y en el espíritu: para que el Señor Jesús les ilumine y consuele, y les conceda serenidad y confianza. Roguemos al Señor. R.
- Por los que estamos aquí presentes: para que aprovechemos las ocasiones que nos ofrece este tiempo: la Eucaristía diaria, las estaciones cuaresmales, las vigilias, los ayunos y las obras de caridad fraterna. Roguemos al Señor. R.
Dios de sabiduría y misericordia, ayúdanos a hacer brotar esta escuela cuaresmal de los discípulos de Jesús, los gestos y las palabras de una conversión sincera y de una caridad cordial y eficaz. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Escucha, Señor, nuestra oración y líbra de las seducciones del mundo a los que has llamado a servirte en estos santos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Preces nostras, Dómine, propitiátus admítte, et a terrénis éffice illécebris liberátos, quos caeléstibus tríbuis servíre mystériis. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Lc 6, 36
Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo -dice el Señor-.
Antiphona ad communionem Lc 6, 36
Estóte misericórdes, sicut et Pater vester miséricors est, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Señor, que esta comunión nos limpie de pecado y nos haga partícipes de las alegrías del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Haec nos commúnio, Dómine, purget a crímine, et caeléstis gáudii fáciat esse consórtes. Per Christum.


Oratio super populum ad libitum adhibenda
Confírma, Dómine, quaesumus, tuórum corda fidélium, et grátiae tuae virtúte corróbora, ut et in tua sint supplicatióne devóti, et mútua dilectióne sincéri. Per Christum.