martes, 23 de diciembre de 2014

Martes 27 enero 2015, Lecturas Martes III semana del Tiempo Ordinario, Año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 3ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 1-10

Hermanos:
La Ley, que presenta sólo una sombra de los bienes definitivos y no la imagen auténtica de la realidad, siempre, con los mismos sacrificios, año tras año, no puede nunca hacer perfectos a los que se acercan a ofrecerlos.
Si no fuera así, habrían dejado de ofrecerse, porque los ministros del culto, purificados una vez, no tendrían ya ningún pecado sobre su conciencia.
Pero en estos mismos sacrificios se recuerdan los pecados año tras año.
Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite las pecados.
Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: “Tú no quiere sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no acepta: holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad."
Primero dice: No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias, que se ofrecen según la ley.
Después añade: Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.
Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación de cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO REPONSORIAL
Sal 39, 2 y 4ab. 7-8a. 10. 11
R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce vénio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

Yo esperaba con ansia al Señor;
Él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce vénio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: Aquí estoy. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce vénio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce vénio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce vénio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

ALELUYA
Cf. Mt 11, 25
Bendito seas, Padre, Señor de cielo y la tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla. Benedictus es, Pater, Domine cæli et terræ, quia mysteria regni parvulis revelasti.

EVANGELIO
El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 31-35
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenia sentada alrededor le dijo:
-«Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan. »
Les contestó:
-«¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
Y, paseando la mirada por el corro, dijo:
-«Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Teofilacto (Catena aurea).
No habla así para negar a su Madre, sino para manifestar que no sólo es digna de honra por haber engendrado a Cristo, sino también por todas sus virtudes.