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miércoles, 20 de agosto de 2014

Miércoles 24 septiembre 2014, Lecturas Miércoles XXV semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 25ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
No me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan

Lectura del libro de los Proverbios 30, 5-9

La palabra de Dios es acendrada, él es escudo para los que se refugian en él.
No añadas nada a sus palabras, porque te replicará y quedarás por mentiroso.
Dos cosas te he pedido; no me las niegues antes de morir: aleja de mi falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo: «¿Quién es el Señor?»; no sea que, necesitando, robe y blasfeme el nombre de mi Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163
R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Aparto mi pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Considero tus decretos,
y odio el camino de la mentira. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

Detesto y aborrezco la mentira,
y amo tu voluntad. R.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Lucérna pédibus meis verbum tuum, Dómine.

ALELUYA
Mc 1, 15
Está cerca el reino de Dios -dice el Señor-: convertíos y creed en el Evangelio. Appropinquávit regnum Dei, pænitémini et crédite Evangélio.

EVANGELIO
Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 1-6
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
-«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.
Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 21 abril 2011
A propósito de los primeros discípulos enviados por Jesús, san Lucas nos dice: "Los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos" (Lc 9, 2). El curar es un encargo primordial que Jesús ha confiado a la Iglesia, según el ejemplo que Él mismo nos ha dado, al ir por los caminos sanando a los enfermos. Cierto, la tarea principal de la Iglesia es el anuncio del Reino de Dios. Pero precisamente este mismo anuncio debe ser un proceso de curación: "...para curar los corazones desgarrados" (...) (Is 61, 1). El anuncio del Reino de Dios, de la infinita bondad de Dios, debe suscitar ante todo esto: curar el corazón herido de los hombres. El hombre por su misma esencia es un ser en relación. Pero, si se trastorna la relación fundamental, la relación con Dios, también se trastorna todo lo demás. Si se deteriora nuestra relación con Dios, si la orientación fundamental de nuestro ser está equivocada, tampoco podemos curarnos de verdad ni en el cuerpo ni en el alma. Por eso, la primera y fundamental curación sucede en el encuentro con Cristo que nos reconcilia con Dios y sana nuestro corazón desgarrado.