lunes, 28 de julio de 2014

Lunes 1 septiembre 2014, Lecturas Lunes XXII semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Os anuncié el misterio de Cristo crucificado

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2,1-5

Yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado.
Me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 118, 97. 98. 99. 100. 101. 102
R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

¡Cuánto amo tu voluntad:
todo el día estoy meditando. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

Tu mandato me hace más sabio que mis enemigos,
siempre me acompaña. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

Soy más docto que todos mis maestros,
porque medito tus preceptos. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

Soy más sagaz que los ancianos,
porque cumplo tus leyes. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

Aparto mi pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R.
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Quomodo diléxi legem tuam, Dómine!

ALELUYA
Cf. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres. Spíritus Dómini super me, evangelizáre paupéribus misti me.

EVANGELIO
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres...Ningún profeta es bien mirado en su tierra

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 16-30
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista;
para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:
-«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían:
-«¿No es éste el hijo de José?»
Y Jesús les dijo:
-«Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo Y'; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.»
Y añadió:
-«Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel habla muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos habla en Israel en tiempos de] profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Jesús de Nazaret 2
Lucas pone al comienzo de su descripción del camino de Jesús el rechazo que sufrió en Nazaret (cf. Lc 4, 16-29). Jesús anuncia que la promesa de Isaías de un año de gracia del Señor se ha cumplido: «Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos...» (Lc 4, 18). Pero a causa de su pretensión, sus conciudadanos se pusieron furiosos enseguida y lo expulsaron fuera de la ciudad: «Lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo» (Lc 4, 29). Precisamente con el mensaje de gracia que Jesús trae se inaugura la perspectiva de la cruz. Lucas, que ha redactado con gran cuidado su Evangelio, ha puesto muy conscientemente esta escena como una especie de título para toda la obra de Jesús.