sábado, 10 de mayo de 2014

Sábado 14 junio 2014, Lecturas del Sábado X semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 10ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Eliseo se levantó y marchó tras Elías

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 19-21

En aquellos días, Elías se marchó del monte y encontró a Elíseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto.
Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió: 
-«Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo.»
Elías le dijo: 
-«Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?»
Elíseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con los aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10
R.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Tu es, Dómine, pars hereditátis meæ.

ALELUYA
Sal 118, 36a. 29b
Inclina mi corazón a tus preceptos, Señor, y dame la gracia de tu voluntad. Inclína cor meum, Deus, in testimónia tua; et legem tuam largíre mihi.

EVANGELIO
Yo os digo que no juréis en absoluto

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 33-37
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor".
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir "sí" o "no". Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2153 Jesús expuso el segundo mandamiento en el Sermón de la Montaña: "Habéis oído que se dijo a los antepasados: `no perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos'. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno… sea vuestro lenguaje: `sí, sí'; `no, no': que lo que pasa de aquí viene del Maligno" (Mt 5, 33-34. 37; cf St 5, 12). Jesús enseña que todo juramento implica una referencia a Dios y que la presencia de Dios y de su verdad debe ser honrada en toda palabra. La discreción del recurso a Dios al hablar va unida a la atención respetuosa a su presencia, reconocida o menospreciada en cada una de nuestras afirmaciones.