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miércoles, 28 de mayo de 2014

Miércoles 2 julio 2014, Lecturas Miércoles XIII semana del Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 13ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Retirad de mi presencia el estruendo del canto; fluya la justicia como arroyo perenne

Lectura de la profecía de Amos 5, 14-15. 21-24

Buscad el bien y no el mal, y viviréis, y así estará con vosotros el Señor Dios de los ejércitos, como deseáis. Odiad el mal, amad el bien, defended la justicia en el tribunal. Quizá se apiade el Señor, Dios de los ejércitos, del resto de José.
«Detesto y rehúso vuestras fiestas- oráculo del Señor-, no quiero oler vuestras ofrendas. Aunque me ofrezcáis holocaustos y dones, no me agradarán; no aceptaré los terneros cebados que sacrificáis en acción de gracias.
Retirad de mí presencia el estruendo del canto, no quiero escuchar el son de la cítara; fluya como el agua el juicio, la justicia como arroyo perenne.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 49, 7. 8-9. 10-11. 12-13. 16bc-17
R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

«Escucha, pueblo mío, que voy a hablarte;
Israel, voy a dar testimonio contra ti;
- yo, Dios, tu Dios -.» R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

«Pues las fieras de la selva son mías,
y hay miles de bestias en mis montes;
conozco todos los pájaros del cielo,
tengo a mano cuanto se agita en los campos.» R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

«Si tuviera hambre, no te lo diría:
pues el orbe y cuanto lo llena es mío.
¿Comeré yo carne de toros,
beberé sangre de cabritos?» R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

ALELUYA
St 1, 18
El Padre, por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas. Voluntárie génuit nos Pater verbo veritátis, ut simus inítium áliquod creatúræ eius.

EVANGELIO
¿Has venido a atormentar a los demonios antes de tiempo?

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 8, 28-34
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos.
Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos:
-«¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron:
-«Si nos echas, mándanos a la piara.»
Jesús les dijo:
-«Id.»
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua.
Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados.
Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.28, 3 
Así, continúa el evangelista: "Los pastores huyeron, y, viniendo a la ciudad, lo contaron todo, y lo que había pasado con los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad sale al encuentro de Jesús". Mas entonces que debieron adorarlo y admirar su poder, lo despedían de sí. Y prosigue: "Y cuando le hubieron visto, le rogaban que saliese de sus términos". Admiremos, pues, la mansedumbre de Jesucristo después de la obra de su poder. No resiste a aquellos que, después de haber recibido el beneficio, lo despiden de sí, sino que retrocedió y abandonó a los que se declararon indignos de recibir su doctrina, dejándolos, para enseñarlos, a los que había librado de la posesión de los demonios y a los pastores de los puercos.