Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

miércoles, 15 de enero de 2014

Miércoles 19 febrero 2014, Lecturas Miércoles VI semana Tiempo Ordinario, año II (par).

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 6ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla

Lectura de la carta del apóstol Santiago 1, 19-27

Tened esto presente, mis queridos hermanos: sed todos prontos para escuchar, lentos para hablar y lentos para la ira. Porque la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere.
Por lo tanto, eliminad toda suciedad y esa maldad que os sobra y aceptad dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros.
Llevadla a la práctica y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos, pues quien escucha la palabra y no la pone en práctica se parece a aquel que se miraba la cara en el espejo y, apenas se miraba, daba media vuelta y se olvidaba de cómo era.
Pero el que se concentra en la ley perfecta, la de la libertad, y es constante, no para oír y olvidarse, sino para ponerla por obra, éste será dichoso al practicarla.
Hay quien se cree religioso y no tiene a raya su lengua; pero se engaña, su religión es vacía.
La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con este mundo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 14, 2 3ab. 3cd 4ab. 5
R.
¿Quién puede habitar en tu monte santo, Señor? Quis requiéscet in monte sancto tuo, Dómine.

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua. R.
¿Quién puede habitar en tu monte santo, Señor? Quis requiéscet in monte sancto tuo, Dómine.

El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor. R.
¿Quién puede habitar en tu monte santo, Señor? Quis requiéscet in monte sancto tuo, Dómine.

El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará. R.
¿Quién puede habitar en tu monte santo, Señor? Quis requiéscet in monte sancto tuo, Dómine.

ALELUYA
Cf. Ef 1, 17-18
El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama. Pater Dómini nostri Iesu Christi illúminet óculos cordis nostri, ut sciámus quæ sit spes vocatiónis nostræ.

EVANGELIO
El ciego estaba curado y veía todo con claridad

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 22-26
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida.
Le trajeron un ciego, pidiéndole que lo tocase.
Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en lo ojos, le impuso las manos y le preguntó:
-«¿Ves algo?»
Empezó a distinguir y dijo:
-«Veo hombres; me parecen árboles, pero andan.»
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad.
Jesús lo mandó a casa, diciéndole:
-«No entres siquiera en la aldea.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Jerónimo, super Et aspisciens ait 
Puso de nuevo las manos sobre sus ojos, para que lo viera todo con claridad. Esto es, lo invisible por lo visible, y para que con la vista de su corazón purificado contemplara el estado claro de su ser después de las sombras oscuras del pecado.