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Jueves 23 enero 2014, San Ildefonso, obispo, Fiesta en Madrid.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
En la ciudad de Toledo, en la Hispania Tarraconense (hoy España), san Ildefonso, que fue monje y rector de su cenobio, y después elegido obispo. Autor fecundo de libros y de textos litúrgicos, se distinguió por su gran devoción hacia la Santísima Virgen María, Madre de Dios. (667)

23 de enero
SAN ILDEFONSO, OBISPO
Fiesta
COMMUNE PASTORUM
II. PRO EPISCOPO 2.
Antífona de entrada Jr 3, 15
Os daré pastores conforme a mi corazón, que os apacienten con ciencia y experiencia.
Antiphona ad introitum Jr 3, 15
Dabo vobis pastóres iuxta cor meum, et pascent vos sciéntia et doctrina.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excelsis.
Oración colecta
Dios topoderoso, que hiciste a san Ildefonso insigne defensor de la virginidad de María; concede a los que creemos en este privilegio de la Madre de tu Hijo, sentirnos amparados por su poderosa y materna intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Dómine Deus, qui beátum N. caelésti doctrína imbúere dignátus es, da nobis, ipsíus intervéntu, eándem doctrínam fidéliter custodíre, et móribus profitéri. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de san Ildefonso.

PRIMERA LECTURA
Quise más la sabiduría que la Salud y la belleza
Lectura del libro de la Sabiduría 7, 7-10. 15-16
Supliqué, y Se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La prefería a cetros y tronos, y en su comparación tuve en nada la riqueza. No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro. La quise más que la salud y la belleza, me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso. Todos los bienes juntos me vinieron con ella, había en sus manos riquezas incontables.
Que me conceda Dios saber expresar y pensar como corresponde a ese don, pues él es el mentor de la sabiduría y quien marca el camino a los sabios. Porque en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras, y toda la prudencia y el talento.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 18, 8. 9. 10. 11.
R. Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R.
Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R.
Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.
Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulces que la miel
de un panal que destila. R.
Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

ALELUYA.
Yo soy la vid, y vosotros sois los sarmientos —dice el Señor-. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí, no podéis hacer nada.

EVANGELIO
¿Por qué me llamáis “Señor, Señor” y no hacéis lo que digo?
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 43-49
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
—“No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano.
Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.
¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?
El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida.
El que escucha y no pone por obra, se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó, y quedó hecha una gran ruina”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 13 de septiembre de 2008
Él mismo nos ha enseñado a huir de la idolatría y nos invita a construir nuestra casa "sobre roca" (Lc 6, 48). ¿Quién es esta roca sino Él mismo? Nuestros pensamientos, palabras y obras sólo adquieren su verdadera dimensión si las referimos al mensaje del Evangelio. "Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca" (Lc 6, 45). Cuando hablamos, ¿buscamos el bien de nuestro interlocutor? Cuando pensamos, ¿tratamos de poner nuestro pensamiento en sintonía con el pensamiento de Dios? Cuando actuamos, ¿intentamos difundir el Amor que nos hace vivir? Como dice una vez más San Juan Crisóstomo: "Si ahora todos participamos del mismo pan, y nos convertimos en la misma sustancia, ¿por qué no mostramos todos la misma caridad? ¿Por qué, por lo mismo, no nos convertimos en un todo único?... Oh hombre, ha sido Cristo quien vino a tu encuentro, a ti que estabas tan lejos de Él, para unirse a ti; y tú, ¿no quieres unirte a tu hermano?" (Homilía 24 sobre la Primera Carta a los Corintios, 2).

Oración de los fieles
396. Al recordar al obispo san Ildefonso, que fue una guía luminosa para su pueblo con el ejemplo y la palabra, pidamos al Padre que continúe ayudando a su Iglesia a crecer en santidad.
- Para que el testimonio de los santos pastores nos estimule a caminar por las sendas de la perfección evangélica. Roguemos al Señor.
- Para que las palabras del Papa, del obispo y de los sacerdotes sea portadora de luz y de esperanza. Roguemos al Señor.
- Para que Dios ilumine a los que tienen responsabilidades públicas para que gobiernen con absoluto respeto a los valores espirituales y morales. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor conceda a todos los ministros de la Palabra la fortaleza necesaria para denunciar los pecados de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.
- Para que ante el ejemplo de fe y de buenas obras de san Ildefonso, nos sintamos movidos a llevar a la práctica sus enseñanzas. Roguemos al Señor.
Señor, dirige tu mirada bondadosa sobre este pueblo que te invoca con humildad y esperanza; por intercesión de san Ildefonso, te pedimos que nunca falten en tu Iglesia pastores virtuosos y sabios para conducirla hacia la patria futura. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios todopoderoso, que este sacrificio que te ofrece tu pueblo en la fiesta de san Ildefonso, traiga consigo los dones del cielo que esperamos de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, haec múnera pópuli tui, quae tibi in beáti N. festivitáte offérimus, ut per éadem, sicut confídimus, tuae pietátis sentiámus auxílium. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
La presencia de los santos Pastores en la Iglesia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su intercesión.
Por eso, con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión
Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -dice el Señor-.
Antiphona ad communionem Ez 34, 15
Ego pascam oves meas, et ego eas accubáre fáciam, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Alimentados por el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, te suplicamos, Señor, que lo que hemos celebrado con piedad sincera, en la fiesta de san Ildefonso, produzca en nosotros los frutos de una plena redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Córporis sacri et pretiósi Sánguinis alimónia repléti, quaesumus, Dómine Deus noster, ut, quod pia devotióne gérimus, certa redemptióne capiámus. Per Christum.