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sábado, 14 de septiembre de 2013

2 de octubre. Santos Ángeles Custodios, Solemnidad.


2 de octubre
SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS
Solemnidad
Die 2 octobris
SS. ANGELORUM CUSTODUM
Sollemnitas
Antífona de entrada Dn 3, 58
Ángeles del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Se dice Gloria.
Antiphona ad introitum Cf. Da 3,58
Benedícite, omnes Angeli Dómini, Dóminum, hymnum dícite, et superexaltáte eum in saecula.

Dicitur Gloria in excelsis.
Oración colecta
Oh Dios, que en tu providencia amorosa te has dignado enviar para nuestra custodia a tus santos ángeles, concédenos, atento a nuestras súplicas, vernos siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ineffábili providéntia sanctos Angelos tuos ad nostram custódiam míttere dignáris, largíre supplícibus tuis et eórum semper protectióne deféndi, et aetérna societáte gaudére. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la Solemnidad de los Santos Ángeles Custodios.

PRIMERA LECTURA
Mi ángel irá por delante de ti
Lectura del libro del Éxodo 23, 20-23

Así dice el Señor:
«Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado.
Respétalo y obedécelo.
No te rebeles, porque lleva mi nombre y no perdonará tus rebeliones.
Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo digo, tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios serán mis adversarios.
Mi ángel irá por delante de ti».

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 90, 1-2. 3-4. 4-6. 10-11 (R.: 11)
R.
A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Angelis suis mandábit de te, ut custódiant te in ómnibus viis tuis.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti». R.
A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Angelis suis mandábit de te, ut custódiant te in ómnibus viis tuis.

Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás. R.
A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Angelis suis mandábit de te, ut custódiant te in ómnibus viis tuis.

Su brazo es escudo y armadura.
No temerás el espanto nocturno,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía. R.
A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Angelis suis mandábit de te, ut custódiant te in ómnibus viis tuis.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos. R.
A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Angelis suis mandábit de te, ut custódiant te in ómnibus viis tuis.

SEGUNDA LECTURA (en la Solemnidad)
Vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas
Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4, 9-14

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles:
-«No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».
Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.
Después de esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente:
-«¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!».
Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo:
- «Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén».
Y uno de los ancianos me dijo:
-«Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?».
Yo le respondí:
-«Señor mío, tú lo sabrás».
Él me respondió:
-«Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ALELUYA
Sal 102, 21
Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos. Benedícite, Dómino, omnes virtútes eius, minístri eius, qui fácitis voluntátem eius.

EVANGELIO
Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10
Gloria a Ti, Señor.

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino. de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial».

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Se dice Credo.

Oración de los fieles.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en honor de tus santos ángeles, y concédenos que su continua protección nos libre de los peligros presentes y nos lleve a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Dícitur Credo.

Oratio fidelium.

Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera, quae pro sanctórum Angelórum tuórum veneratióne deférimus, et concéde propítius, ut, perpétuis eórum praesídiis, a praeséntibus perículis liberémur, et ad vitam felíciter perveniámus aetérnam. Per Christum.
PREFACIO DE LOS ÁNGELES
La gloria de Dios manifestada en los Ángeles
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y proclamar tus alabanzas por la creación de los ángeles y los arcángeles, objeto de tu complacencia. El honor que les tributamos manifiesta tu gloria, y la veneración que merecen es signo de tu inmensidad y excelencia sobre todas tus criaturas.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De gloria Dei per Angelos.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et in Archángelis Angelísque tuis tua praecónia non tacére, quia ad excelléntiam tuam recúrrit et glóriam quod angélica creatúra tibi probábilis honorétur: et, cum illa sit amplo decóre digníssima, tu quam sis imménsus et super ómnia praeferéndus osténderis, per Christum Dóminum nostrum.
Per quem multitúdo Angelórum tuam célebrat maiestátem, quibus adorántes in exsultatióne coniúngimur, una cum eis laudis voce clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANO.
Antífona de comunión Sal 137, 1
Delante de los ángeles tañeré para ti, Dios mío.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 137,1
In conspéctu Angelórum psallam tibi, Deus meus.
Oración después de la comunión
A los que has alimentado, Señor, con estos sacramentos que llevan a la vida eterna, dirígelos bajo la tutela de tus ángeles por los caminos de la salvación y de la paz. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Quos tantis, Dómine, in vitam aetérnam dignáris páscere sacraméntis, angélico ministério dírige in viam salútis et pacis. Per Christum.