sábado, 29 de junio de 2013

Sábado 13 julio 2013, Lecturas Sábado XIV semana Tiempo Ordinario, año I (impar).


LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 14ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Dios cuidará de vosotros y os sacará de esta tierra

Lectura del libro del Génesis 49, 29-32; 50, 15-26a

En aquellos días, Jacob dio las siguientes instrucciones a sus hijos:
-«Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, en Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad. Allí enterraron a Abrahán y a Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía. El campo y la cueva fueron comprados a los hititas. »
Cuando Jacob terminó de dar instrucciones a sus hijos, recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos.
Al ver los hermanos de José que había muerto su padre, se dijeron:
-«A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos el mal que le hicimos.»
Y mandaron decirle:
-«Antes de morir tu padre nos encargó: "Esto diréis a José: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron". Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre.»
José, al oírlo, se echó a llorar.
Entonces vinieron los hermanos, se echaron al suelo ante él, y le dijeron:
-«Aquí nos tienes, somos tus siervos.»
Pero José les respondió:
-«No tengáis miedo; ¿soy yo acaso Dios?
Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos.
Por tanto, no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos. »
Y los consoló, hablándoles al corazón.
José vivió en Egipto con la familia de su padre y cumplió ciento diez años; llegó a conocer a los hijos de Efraín, hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés; los llevó en las rodillas.
José dijo a sus hermanos:
-«Yo voy a morir. Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra a la tierra que prometió a Abrahán, Isaac y Jacob.»
Y los hizo jurar:
-«Cuando Dios cuide de vosotros, llevaréis mis huesos de aquí. »
José murió a los ciento diez años de edad.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7
R.
Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Húmiles, quærite Deum, et vivet cor vestrum.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R.
Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Húmiles, quærite Deum, et vivet cor vestrum.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R.
Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Húmiles, quærite Deum, et vivet cor vestrum.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Húmiles, quærite Deum, et vivet cor vestrum.

ALELUYA
1P 4, 14
Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Si exprobrámini in nómine Christi, beáti éritis, quóniam Spíritus Dei super vos requiéscit.

EVANGELIO
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 24-33
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
-«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!
No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1816
El discípulo de Cristo no debe sólo guardar la fe y vivir de ella, sino también profesarla, testimoniarla con firmeza y difundirla: "Todos vivan preparados para confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirle por el camino de la cruz en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia" (LG 42; cf DH 14). El servicio y el testimonio de la fe son requeridos para la salvación: "Por todo aquél que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos" (Mt 10, 32-33)