Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

lunes, 6 de mayo de 2013

Lunes 20 mayo 2013, Lecturas Lunes VII semana del Tiempo Ordinario. Año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 7ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Antes que todo fue creada la sabiduría

Comienzo del libro del Eclesiástico 1, 1-10

Toda sabiduría viene del Señor y está con él eternamente.
La arena de las playas, las gotas de la lluvia, los días de los siglos, ¿quién los contará?
La altura del cielo, la anchura de la tierra, la hondura del abismo, ¿quién los rastreará?
Antes que todo fue creada la sabiduría; la inteligencia y la prudencia, antes de los siglos.
La raíz de la sabiduría, ¿a quién se reveló?; la destreza de sus obras, ¿quién la conoció?
Uno solo es sabio, temible en extremo; está sentado en su trono.
El Señor en persona la creó, la conoció y la midió, la derramó sobre todas sus obras; la repartió entre los vivientes, según su generosidad se la regaló a los que lo temen.
Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL
Sal 92, lab. Ic-2. 5
R.
El Señor reina, vestido de majestad Dóminus regnávit, decórem indútus est.

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R.
El Señor reina, vestido de majestad Dóminus regnávit, decórem indútus est.

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R.
El Señor reina, vestido de majestad Dóminus regnávit, decórem indútus est.

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R.
El Señor reina, vestido de majestad Dóminus regnávit, decórem indútus est.

ALELUYA
Cf 2Tm 1, 10
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. Salvátor noster Iesus Christus destrúxit mortem, et illúminavit vita per Evangélium.

EVANGELIO
Creo, pero ayuda mi falta de fe
+
Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 14-29
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos.
Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: -«¿De qué discutís?»
Uno le contestó: -«Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina os dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, no han sido capaces.»
Él les contestó: -« ¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuando os tendré que soportar? Traédmelo.»
Se lo llevaron.
El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra se revolcaba, echando espumarajos.
Jesús preguntó al padre: -«¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?»
Contestó él: -«Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos. »
Jesús replicó: -«¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.»
Entonces el padre del muchacho gritó: -«Tengo fe, pero dudo; ayúdame.»
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: -«Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él. »
Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió.
El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto.
Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: -«¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?»
El les respondió: -«Esta especie sólo puede salir con oración.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1504 A menudo Jesús pide a los enfermos que crean (cf Mc 5, 34. 36; Mc 9, 23). Se sirve de signos para curar: saliva e imposición de manos (cf Mc 7, 32-36; Mc 8, 22-25), barro y ablución (cf Jn 9, 6s). Los enfermos tratan de tocarlo (cf Mc 1, 41; Mc 3, 10; Mc 6, 56) "pues salía de él una fuerza que los curaba a todos" (Lc 6, 19). Así, en los sacramentos, Cristo continúa "tocándonos" para sanarnos.