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miércoles, 10 de octubre de 2012

Miércoles 17 octubre 2012, lecturas miércoles XXVIII semana T. O. año II (par)

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 28ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
Los que son de Cristo han crucificado su carne con sus pasiones

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 18-25

Hermanos:
Si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la ley. Las obras de la carne están patentes: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, envidias, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismo, discordias, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que los que así obran no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de si. Contra esto no va la ley.
Y los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6
R.
 
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

ALELUYA
Jn 10, 27
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; y yo las conozco y ellas me siguen. Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.

EVANGELIO
¡Ay de vosotros, fariseos! ¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley!
+
Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 42-46
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo el Señor:
-«¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!
Esto habría que practicar, sin descuidar aquello.
¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle!
¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo! »
Un maestro de la Ley intervino y le dijo:
-«Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros.»
Jesús replicó:
-«¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo! »

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio Niceno, in Cat. graec. Patr 
Tales son también muchos jueces: severos con los que pecan e indulgentes consigo mismos; legisladores intolerables y débiles observantes de las leyes; no quieren observar una vida honesta ni acercarse a ella y exigen a sus subordinados que la observen con todo rigor.