OFICINA PARA LAS CELEBRACIONES LITÚRGICAS DEL SUMO PONTÍFICE
¿Cuándo celebrar?/1: El tiempo litúrgico (CEC 1163-1165)
La Iglesia celebra cada año la redención cumplida por Jesucristo, empezando por el domingo, el día de la semana que toma el nombre del Señor resucitado, hasta terminar en la gran solemnidad de la Pascua anual. Pero se pasa revista y se hacen presentes todos los misterios de la vida de Cristo: ¿en qué sentido? Si Cristo es contemporáneo a cada hombre en cada tiempo, sus acciones, en cuanto Hijo de Dios, no son hechos del pasado sino actos siempre presentes en cada tiempo, con todos sus méritos, que por lo tanto portan salvación a cuantos hacen memoria (cf. Catecismo de la Iglesia Católica [CEC], 1163). Las acciones de Jesucristo son eternas como su palabra: comunican y explican la vida; por lo tanto no pasan, desde el mismo acto supremo de su sacrificio en la cruz; este es representado o renovado, como dice el mismo Catecismo, en cuanto no es nunca un pasado, sino que es siempre presente. Y nosotros hacemos memoria, obedientes a su invitación: «Hagan esto en memoria mía».
Quizás es importante comprender el concepto de memoria para entender el tiempo litúrgico: aquello no significa el recuerdo del pasado, sino la capacidad del hombre, dada por Dios, de comprender en el hoy, el pasado y el futuro. En efecto, el hombre que pierde la memoria, no solo olvida el pasado, sino que no comprende quién es al presente, y menos aún puede proyectarse al futuro.
Luego, en el fluir del tiempo están las fiestas cristianas –festum, en que se recuerda alguna cosa que ocurre, la gente se apresura, celebra, o sea frecuenta de modo numeroso–, pero también los días feriales en los que son necesariamente muchos, y sin embargo igualmente se hace memoria de Cristo, el cual es el mismo hoy y siempre. Las fiestas son en gran parte la continuación y el cumplimento de aquellas judías, empezando por la Pascua.
No basta conmemorarlas, o mejor aún sí se les conmemora dando gracias –por eso las fiestas se celebran esencialmente con la Eucaristía–, pero es necesario también transmitirlas a las nuevas generaciones y conformar a estas la propia vida. La moralidad del hombre depende de la memoria de Dios, dice san Agustín en las Confesiones: en la medida que se festeja más al Señor, podemos decir que uno se vuelve moral. El tiempo litúrgico se revela así como el tiempo de la Iglesia, colocado entre la Pascua histórica y la venida del Señor al final de los tiempos. El misterio de Cristo, atravesando el tiempo, hace nuevas todas las cosas. Por lo que cada vez que hacemos fiesta, recibimos la gracias que nos renueva y nos transforma (cf. CEC, 1164).
Pero en el léxico teológico-litúrgico hay un adverbio temporal que encierra bien el tiempo litúrgico: «hoy», en latín hodie, en griego kairòs. La liturgia, especialmente en las grandes fiestas, afirma que Cristo hoy ha nacido, hoy ha resucitado, hoy ha subido al cielo. No es un descubrimiento: Jesús mismo decía: «hoy ha llegado la salvación a esta casa…», «hoy estarás conmigo en el paraíso». Con Jesús, Hijo de Dios, el tiempo del hombre es «hoy», es presente. El Espíritu Santo es el que hace esto, con su irrupción en el tiempo y en el espacio. En Tierra Santa, la liturgia añade el adverbio de lugar: «aquí», hic. El Espíritu de Jesús resucitado hace entrar al hombre en el «ahora» de Dios que ha avenido en Cristo y que atraviesa el cosmos y la historia. Citando al Pseudo-Hipólito, el Catecismo recuerda que, para nosotros que creemos en Cristo, ha surgido un día de luz, largo, eterno, que no se apagará jamás: la Pascua mística (CEC, 1165).
Hemos iniciado afirmando que Jesús es nuestro contemporáneo: porque es el Hijo de Dios, el Viviente entrado en la historia. Sin Él, el año y las fiestas litúrgicas estarían vacías de sentido y privadas de eficacia para nuestra vida. «¿Qué significa afirmar que Jesús de Nazareth, que ha vivido entre Galilea y Judea hace dos mil años, es “contemporáneo” de todo hombre y mujer de hoy y de cualquier tiempo? Nos lo explica Romano Guardini, con palabras que permanecen actuales como cuando fueron escritas: “Su vida terrena ha entrado en la eternidad y por tal motivo está relacionada a cada hora del tiempo redimido por su sacrificio… En el creyente se cumple un misterio inefable: Cristo que está ‘allá arriba’, ‘sentado a la diestra del Padre’ (Col. 3,1), está también ‘en’ este hombre, con la plenitud de su redención; para que en cada cristiano se cumpla de nuevo la vida de Cristo, su crecimiento, su madurez, su pasión, muerte y resurrección, que contituyen la verdadera vida.” (R. Guardini, Il testamento di Gesù, Milán 1993, p. 141)» (Benedicto XVI, Mensaje al Congreso “Jesús, nuestro contemporáneo”, 09.02.2012).
El día de Cristo, el día que es Cristo, constituye el tiempo litúrgico. Quien lo siga, se ofrece a Él, se une a su sacrificio vivo con sí mismo, cumple la obra de Dios, es decir, hace liturgia. El tiempo litúrgico grafica la dimensión cósmica de la creación y de la redención del Señor que ha recapitulado en sí mismo todas las cosas, todo el tiempo y el espacio. Por eso la oración cristiana, la oración de aquellos que adoran al verdadero Dios, se dirige al oriente, punto cósmico de la aparición de la Presencia.
Y el tiempo y el espacio litúrgico lo han centrado en la Cruz, a la cual dirigirse para ver al Señor. ¿Cómo actualizaremos entre nosotros la percepción del tiempo litúrgico? Mirando a Cristo, principio y fin, alfa y omega del Apocalipsis, que hace nuevas todas las cosas. Justamente el simbolismo de la Pascua, con el encendido del cirio, sirve para recordarlo.
CALENDARIO
14 VIERNES. LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ, Fiesta
Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que al día siguiente de la dedicación de la basílica de la Resurrección, erigida sobre el Sepulcro de Cristo, es ensalzada y venerada como trofeo pascual de su victoria y signo que aparecerá en el cielo, anunciando a todos la segunda Venida (elog. del Martirologio Romano).
Misa de la fiesta (rojo).
ro MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. prop. o I de la Pasión del Señor. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. V, lects. props. de la fiesta:
- Nm 21, 4b-9. Miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados.
o bien: Flp 2, 6-11. Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.
- Sal 77. R. No olvidéis las acciones del Señor.
- Jn 3, 13-17. Tiene que ser elevado el Hijo del hombre.
* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.
Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.
Martirologio: elogs. del 15 de septiembre, pág. 553.
CALENDARIOS: Teatinos: (S).
Cartagena, Murcia-municipio: Santísima Virgen de la Fuensanta (S).
Lleida: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Francisco Javier Ciuraneta Aymí, obispo, emérito (1991).
Vic: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Román Casanova Casanova, obispo (2003).
TEXTOS MISA
| 14 de septiembre LA EXALTACIÓNDE LA SANTA CRUZ Fiesta |
Die 14 septembris IN EXALTATIONE SANCTAE CRUCIS Festum |
| Antífona de entrada Cf. Ga 6,14 Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado. |
Antiphona ad introitum Cf. Ga 6,14 Nos autem gloriári opórtet in cruce Dómini nostri Iesu Christi, in quo est salus, vita et resurréctio nostra, per quem salváti et liberáti sumus. |
| Se dice Gloria. | Dicitur Gloria in excélsis. |
| Oración colecta Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio, alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo. |
Collecta Deus, qui Unigénitum tuum crucem subíre voluísti, ut salvum fáceret genus humánum, praesta, quaesumus, ut, cuius mystérium in terra cognóvimus, eius redemptiónis praemia in caelo cónsequi mereámur. Per Dóminum. |
LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la Fiesta de la La Exaltación de la Santa Cruz.
PRIMERA LECTURA
Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses Flp 2, 6-11
PRIMERA LECTURA
Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses Flp 2, 6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo,
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que, al nombre de Jesús,
toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 77, 1-2. 34-35. 36-37. 38
R.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
inclina el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias,
para que broten los enigmas del pasado. R.
Cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo su redentor. R.
Lo adulaban con sus bocas,
pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza. R.
Él, en cambio, sentía lástima,
perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera,
y no despertaba todo su furor. R.
ALELUYA
EVANGELIO
Tiene que ser elevado el Hijo del Hombre
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 13-17
Gloria a ti, Señor.
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo,
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que, al nombre de Jesús,
toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 77, 1-2. 34-35. 36-37. 38
R.
| No olvidéis las acciones del Señor. | Ne obliviscámini óperum Dómini. |
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
inclina el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias,
para que broten los enigmas del pasado. R.
| No olvidéis las acciones del Señor. | Ne obliviscámini óperum Dómini. |
Cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo su redentor. R.
| No olvidéis las acciones del Señor. | Ne obliviscámini óperum Dómini. |
Lo adulaban con sus bocas,
pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza. R.
| No olvidéis las acciones del Señor. | Ne obliviscámini óperum Dómini. |
Él, en cambio, sentía lástima,
perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera,
y no despertaba todo su furor. R.
| No olvidéis las acciones del Señor. | Ne obliviscámini óperum Dómini. |
ALELUYA
| Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu cruz has redimido el mundo. | Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi, quia per crucem tuam redemísti mundum. |
EVANGELIO
Tiene que ser elevado el Hijo del Hombre
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 13-17
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
-«Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Del Catecismo de la Iglesia Católica
444 Los Evangelios narran en dos momentos solemnes, el bautismo y la transfiguración de Cristo, que la voz del Padre lo designa como su "Hijo amado" (Mt 3, 17; Mt 17, 5). Jesús se designa a sí mismo como "el Hijo Unico de Dios" (Jn 3, 16) y afirma mediante este título su preexistencia eterna (cf. Jn 10, 36). Pide la fe en "el Nombre del Hijo Unico de Dios" (Jn 3, 18). Esta confesión cristiana aparece ya en la exclamación del centurión delante de Jesús en la cruz: "Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios" (Mc 15, 39), porque solamente en el misterio pascual donde el creyente puede alcanzar el sentido pleno del título "Hijo de Dios".
| Oración sobre las ofrendas Señor, que nos limpie de toda culpa este sacrificio, el mismo que, ofrecido en el ara de la cruz, quitó el pecado del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. |
Super oblata Haec oblátio, Dómine, quaesumus, ab ómnibus nos purget offénsis, quae in ara crucis totíus mundi tulit offénsam. Per Christum. |
| Prefacio: La gloriosa victoria de la Cruz En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida, y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido, por Cristo, Señor nuestro. Por él, los ángeles y arcángeles y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo... |
Praefatio: De victoria crucis gloriosae. Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens, aetérne Deus: Qui salútem humáni géneris in ligno crucis constituísti, ut unde mors oriebátur, inde vita resúrgeret; et, qui in ligno vincébat, in ligno quoque vincerétur: per Christum Dóminum nostrum. Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: Sanctus, Sanctus, Sanctus... |
| PLEGARIA EUCARÍSTICA III. | PREX EUCHARISTICA III. |
| Antífona de la comunión Jn 12, 32 Cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí -dice el Señor. |
Antiphona ad communionem Jn 12, 32 Ego si exaltátus fúero a terra, omnes traham ad meípsum, dicit Dóminus. |
| Oración después de la Comunión Fortalecidos con esta eucaristía, te pedimos, Señor Jesucristo, que lleves a la gloria de la resurrección a los que has redimido en el madero salvador de la cruz. Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. |
Post communionem Refectióne tua sancta enutríti, Dómine Iesu Christe, súpplices deprecámur, ut, quos per lignum crucis vivíficae redemísti, ad resurrectiónis glóriam perdúcas. Qui vivis et regnas in saecula saeculórum. |
MARTIROLOGIO
Fiesta
de la Exaltación de la Santa Cruz, que al día siguiente de
la dedicación de la basílica de la Resurrección, erigida sobre el
Sepulcro de Cristo, es ensalzada y venerada como trofeo pascual de su
victoria y signo que aparecerá en el cielo, anunciando a todos la
segunda Venida
2. En Roma, en la vía Apia, en la
cripta de Lucina del cementerio de Calixto, sepultura de san
Cornelio, papa y mártir, que se opuso seriamente a la escisión
de Novaciano y, con gran espíritu de caridad, recuperó a la plena
comunión con la Iglesia a muchos cristianos caídos en la herejía.
Padeció al final el destierro a Civitavecchia, en la Toscana, por
parte del emperador Galo, sufriendo lo indecible en palabras de san
Cipriano. Su memoria se celebra pasado mañana (252).
3. En Cartago, de la África romana,
pasión de san Cipriano, obispo muy esclarecido en santidad y
doctrina, que gobernó sabiamente la Iglesia en tiempos difíciles,
consolidando la fe de los cristianos en medio de tribulaciones, e
imperando Galieno, después de sufrir un penoso exilio, consumó su
fe en el martirio, decapitado por orden del procónsul, ante gran
concurrencia de pueblo. Su memoria se celebra también pasado mañana
(258).
4. En Colonia Agripina, de Germania,
san Materno, obispo, que convirtió a la fe de Cristo a gentes
de Tongres, Colonia y Tréveris (post 314).
5. En Comana del Ponto, muerte de
san Juan Crisóstomo, obispo, cuya memoria se relató ayer (407).
6. En el monasterio de Bellevaux, en la
región de Besançon, en Francia, tránsito de san Pedro, obispo,
que, siendo abad cisterciense, fue promovido a la sede de Tarantasia,
rigiéndola con fervorosa diligencia y esforzado fomento de la
concordia entre los pueblos (1174).
7. En Tolemaida (San Juan de Acre),
cerca de la actual Haifa, en Palestina, san Alberto (de Castro
Gualteri), obispo, que, trasladado de la Iglesia de Vercelli a la
de Jerusalén, dio una Regla a los eremitas del monte Carmelo y,
mientras celebraba la fiesta de la Santa Cruz, fue asesinado por la
espada de un malvado, a quien había reprendido (1215).
8*. En la localidad de Eben, en el
Tirol, santa Notburga, virgen, cuya dedicación a las labores
domésticas y al servicio de Cristo en los pobres fue ejemplo de
santidad para sus compatriotas (1313).
9*. En el mar, frente a la costa gala
de Rochefort, beato Claudio Laplace, presbítero y mártir,
que, debido a su sacerdocio, murió por inanición y contagio,
encarcelado en una nave de transporte anclada en el mar, en tiempo de
la Revolución Francesa (1794).
10. En la ciudad de Chengtu, de la
provincia de Sichuan, en China, san Gabriel Taurino Dufresse,
obispo y mártir, degollado cruelmente después de una plena
dedicación a la actividad ministerial durante cuarenta años (1815).