viernes, 20 de julio de 2012

Sábado 28 julio 2012, San Pedro Poveda, presbítero y mártir, memoria (propio de Madrid). Lecturas sábado XVI semana T. O. año II (par).

TEXTOS MISA

28 de julio
San Pedro Poveda Castroverde, presbítero y mártir, fundador de la Institución Teresiana
Memoria
COMMUNE MARTYRUM. I. EXTRA TEMPUS PASCHALE. B. Pro uno martyre 2.
Antífona de entrada Lc 4, 18
El espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para vendar los corazones desgarrados.
Antiphona ad introitum Cf. Ph 3, 8 Ph 10
Omnia detriméntum fecit ad cognoscéndum Christum, et communiónem passiónum illíus, confórmans se morti eius.
Oración colecta
Señor Dios nuestro, que has elegido a san Pedro, presbítero y mártir, para promover la fe cristiana mediante la educación y la cultura, concédenos alcanzar, por su intercesión, audacia en el anuncio del Evangelio y fortaleza en la confesión de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, qui beáto N. usque ad mortem pro iustítia certáre tribuísti, fac nos, eius intercessióne, pro amóre tuo ómnia advérsa toleráre et ad te, qui solus es vita, tota virtúte properáre. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 16ª semana de Tiempo Ordinario. Año II (par).

PRIMERA LECTURA
¿Creéis que es una cueva de bandidos el templo que lleva mi nombre?

Lectura del libro de Jeremías 7, 1-11

Palabra del Señor que recibió Jeremías:
-«Ponte a la puerta del templo, y grita allí esta palabra: " ¡Escucha, Judá, la palabra del Señor, los que entráis por esas puertas para adorar al Señor!
Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel:
Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, y habitaré con vosotros en este lugar.
No os creáis seguros con palabras engañosas, repitiendo: 'Es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor.'
Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones, si juzgáis rectamente entre un hombre y su prójimo, si no explotáis al forastero, al huérfano y a la viuda, si no derramáis sangre inocente en este lugar, si no seguís a dioses extranjeros, para vuestro mal, entonces habitaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres, desde hace tanto tiempo y para siempre.
Mirad: Vosotros os fiáis de palabras engañosas que no sirven de nada.
¿De modo que robáis, matáis, adulteráis, juráis en falso, quemáis incienso a Baal, seguís a dioses extranjeros y desconocidos, y después entráis a presentaros ante mí en este templo, que lleva mi nombre, y os decís: 'Estamos salvos', para seguir cometiendo esas abominaciones?
¿Creéis que es una cueva de bandidos este templo que lleva mí nombre? Atención, que yo lo he visto."» Oráculo del Señor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 83, 3. 4. 5-6a y 8a. 11
R.

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los Ejércitos!. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

Mi alma se consume
y anhela los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los Ejércitos!. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
y la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los Ejércitos!. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza;
caminan de baluarte en baluarte. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los Ejércitos!. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados. R.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los Ejércitos!. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum.

ALELUYA
St 1, 21bc
Aceptad dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros. In mansuetúdine suscípite ínsitum verbum, quod potest salváre ánimas vestras.

EVANGELIO
Dejadlos crecer juntos hasta la siega
+
Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 24-30
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la gente:
- El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
- Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?
El les dijo:
- Un enemigo lo ha hecho.
Los criados le preguntaron:
-¿Quieres que vayamos a arrancarla?
Pero él les respondió:
- No, que podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega, y cuando llegue la siega diré a los segadores:
- Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.
Les propuso esta otra parábola:
El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.
Les dijo otra parábola:
El Reino de los Cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta:«Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»
Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:
- Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.
El les contestó:
- El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.
Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
827 "Mientras que Cristo, santo, inocente, sin mancha, no conoció el pecado, sino que vino solamente a expiar los pecados del pueblo, la Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación y busca sin cesar la conversión y la renovación" (LG 8; cf UR 3; 6). Todos los miembros de la Iglesia, incluso sus ministros, deben reconocerse pecadores (cf 1Jn 1, 8-10). En todos, la cizaña del pecado todavía se encuentra mezclada con la buena semilla del Evangelio hasta el fin de los tiempos (cf Mt 13, 24-30). La Iglesia, pues, congrega a pecadores alcanzados ya por la salvación de Cristo, pero aún en vías de santificación: "La Iglesia es, pues, santa aunque abarque en su seno pecadores; porque ella no goza de otra vida que de la vida de la gracia; sus miembros, ciertamente, si se alimentan de esta vida se santifican; si se apartan de ella, contraen pecados y manchas del alma, que impiden que la santidad de ella se difunda radiante. Por lo que se aflige y hace penitencia por aquellos pecados, teniendo poder de librar de ellos a sus hijos por la sangre de Cristo y el don del Espíritu Santo" (SPF 19).

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Padre, la ofrenda de tu Iglesia, y haz que, siguiendo el ejemplo de san Pedro, participemos con fe en la pasión gloriosa de tu Hijo, que ahora celebramos en el misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias tibi, Dómine, pro commemoratióne beáti mártyris tui N. offérimus, quem a Christi córporis unitáte nulla tentátio separávit. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de comunión Jn 15, 13
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Jn 8, 12
Qui séquitur me, non ámbulat in ténebris, sed habébit lumen vitae, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Tus sacramentos que hemos recibido, Señor, nos vivifiquen, para que, al alegrarnos en la fiesta de san Pedro, nos qyude el ejemplo de sus virtudes apostólicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacris, Dómine, recreáti mystériis, quaesumus, ut, miram beáti N. constántiam aemulántes, patiéntiae praemium cónsequi mereámur aetérnum. Per Christum.