De la Ordenación General del Misal Romano
IV. LAS VESTIDURAS SAGRADAS
335. En la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, no todos los miembros desempeñan un mismo oficio. Esta diversidad de funciones en la celebración de la Eucaristía se manifiesta exteriormente por la diversidad de las vestiduras sagradas, que, por consiguiente, deben constituir un distintivo propio del oficio que desempeña cada ministro. Por otro lado, estas vestiduras deben contribuir al decoro de la misma acción sagrada. Las vestiduras con que se revisten los sacerdotes y diáconos, así como los ministros laicos, conviene bendecirlas oportunamente, según el Ritual romano antes de ser destinadas al uso litúrgico [Cf. RITUAL ROMANO, Bendicional, edición típica 1984, Bendición de objetos que se usan en las celebraciones litúrgicas, n. 1070 [ed. española, n. 1182]].
La distinción del oficio litúrgico y el decoro de la celebración son las dos finalidades de las vestiduras sagradas. Es, por tanto, importante tener las necesarias para cada celebración, y que estén limpias y cuidadas, y adecuadas a cada ministro (altura, por ejemplo). Es un deber del sacerdote, párroco o rector, estar muy pendiente de su cuidado, con la ayuda de las personas cualificadas en esta tarea. Es una muy buena tradición tener el llamado "ropero" litúrgico: grupo de personas que se encargan del cuidado de las vestiduras, manteles y demás lienzos.
17 + XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Misa del Domingo (verde).
ve MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. dominical.
LECC.: vol. II, lects. del domingo XI del T.O. (año B):
- Ez 17, 22-24. Ensalzo los árboles humildes.
- Sal 91. R. Es bueno darte gracias, Señor.
- 2Cor 5, 6-10. En destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor.
- Mc 4, 26-34. Era la semilla más pequeña, pero se hace más alta que las demás hortalizas.
¿Por qué es insignificante el número de los que creen? ¿Por qué no se extiende más rápidamente el Reino de Dios y abarca enseguida a todos los hombres? El Reino es algo minúsculo, como el grano de mostaza (Ev.) o el árbol humilde de Ezequiel (1 lect.). Su crecimiento es cosa de Dios. Sucede «de noche, sin que sepamos cómo» (Ev.). tenemos que «caminar sin verlo, guiados por la fe» (Ev.).
* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.
Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum.
Martirologio: elogs. del 18 de junio, pág. 370.
CALENDARIOS: Ibiza: Aniversario de la muerte de Mons. Francisco Planas Muntaner, obispo, emérito (1985).
TEXTOS MISA
Canto de entrada: Alabanza a Dios creador (CLN, A 15);
o bien: Al reunirnos (CLN, A 7).
Salmo responsorial Sal 91: Es bueno darte gracias, Señor.
Canto de comunión: Gustad y ved (CLN, 518);
o bien: Yo soy el Pan de vida (CLN, O 38).
| XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO |
DOMINICA XI PER ANNUM
|
Antífona de
Entrada Sal 26, 7. 9
Escúchame, Señor, que te llamo. Tú eres mi auxilio; no me
deseches, no me abandones, Dios de mi salvación. |
Antiphona ad introitum Cf.
Ps 26, 7. 9
Exáudi, Dómine, vocem meam, qua clamávi ad
te. Adiútor meus esto, ne derelínquas me, neque despícias me,
Deus salutáris meus.
|
| Se dice Gloria. |
Dicitur Gloria in
excelsis.
|
Oración
colecta
Oh Dios, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras
súplicas, y pues el hombre es frágil y sin ti nada puede,
concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y
agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor
Jesucristo. |
Collecta
Deus, in te sperántium fortitúdo, invocatiónibus
nostris adésto propítius, et, quia sine te nihil potest mortális
infírmitas, grátiae tuae praesta semper auxílium, ut, in
exsequéndis mandátis tuis, et voluntáte tibi et actióne
placeámus. Per Dóminum.
|
LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Domingo de la 11ª semana de Tiempo Ordinario. Año B.
PRIMERA LECTURA
Ensalzo los árboles humildes
Lectura del Profeta Ezequiel 17, 22-24
Esto dice el Señor Dios:
- Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré.
De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado;
la plantaré en la montaña más alta de Israel; para que eche brotes y dé fruto y se haga un cedro noble.
Anidarán en él aves de toda pluma, anidarán al abrigo de sus ramas.
Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor, que humilla los árboles altos y ensalza los árboles humildes, que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos.
Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 91,2-3. 13-14. 15-16
R.
| Es bueno darte gracias, Señor. | Bonum est confitéri tibi, Dómine. |
Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad. R.
| Es bueno darte gracias, Señor. | Bonum est confitéri tibi, Dómine. |
El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano;
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios. R.
| Es bueno darte gracias, Señor. | Bonum est confitéri tibi, Dómine. |
En la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad. R.
| Es bueno darte gracias, Señor. | Bonum est confitéri tibi, Dómine. |
SEGUNDA LECTURA
En el destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 6-10
Hermanos:
Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos en el cuerpo, estamos desterrados, lejos del Señor. Caminamos guiados por la fe, sin ver todavía. Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.
Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio o el castigo por lo que hayamos hecho mientras teníamos este cuerpo.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.
ALELUYA
| La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; quien lo encuentra vive para siempre. | Semen est verbum Dei, sator autem Christus; omnis qui ínvenit eum, manébit in ætérnum. |
EVANGELIO
Era la semilla más pequeña, pero se hace más alta que las demás hortalizas
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 26-34
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha".
Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra".
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.
Del Catecismo de la Iglesia Católica
MARTIROLOGIO
1. En Roma, en la vía Salaria Antigua, «ad septem Palumbas», santos Blasto y Diógenes, mártires (s. inc.).
2. En Apolonia, de Macedonia, santos Isauro, Inocente, Félix, Hérmio, Peregrino y Basilio, mártires (s. inc.).
3. En Dorostoro, en Mesia (hoy Rumanía), santos mártires Nicandro y Marciano. Siendo soldados, rechazaron hacer ofrenda y se negaron a sacrificar a los dioses, y por ello fueron condenados a la pena capital por el prefecto Máximo, en la persecución durante el tiempo del emperador Diocleciano (c. 297).
4. En Besançon, en la Galia Lugdunense, san Antidio, obispo y mártir, que fue condenado a muerte, según se dice, por Croco, rey de los vándalos (c. 411).
5. En Bitinia, san Hipacio, hegúmeno del monasterio de los Rufinos, quien, de vida austera y duros ayunos, enseñó a sus discípulos la perfecta obediencia de la observancia monástica, y a los seglares el verdadero temor de Dios (446).
6*. En Bretaña Menor, san Herveo, eremita, ciego de nacimiento, que cantaba los goces del paraíso (s. VI).
7. En Orleans, en la Galia, san Avito, abad (c. 530).
8. En Pisa, en la Toscana, san Rainerio o Raniero, pobre y peregrino por Cristo (1160)
9. En Lorvaô, en Portugal, santa Teresa, quien, reina de León y madre de tres hijos, al perder a su esposo abrazó la vida regular en un monasterio fundado por ella misma, bajo la disciplina cisterciense (1250).
10*. En Venecia, beato Pedro Gambacorta, fundador de la Orden de los Eremitas de San Jerónimo, cuyos primeros religiosos fueron ladrones que él mismo había convertido (1435).
11*. En Nápoles, de la Campania, beato Pedro Burali, de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos, primero obispo de Piacenza y después de Nápoles, que se entregó de lleno a restaurar la disciplina de la Iglesia y a confirmar en la fe la grey que se le había confiado (1578).
12*. En el litoral de Francia, en una nave anclada ante el puerto de Rochefort, beato Felipe Pappon, presbítero de Autun y mártir, que siendo párroco durante la Revolución Francesa, por ser el hecho de ser sacerdote fue encarcelado, muriendo después de haber dado la absolución a otro cautivo (1794).
13. En el lugar de Qua Linh, en Tonquín, san Pedro Da, mártir, quien, de oficio carpintero y sacristán, fue sometido a muchos y crueles tormentos en tiempo del emperador Tu Duc, permaneciendo firme en la profesión de su fe, por lo que finalmente fue arrojado a las llamas (1862).
Del Catecismo de la Iglesia Católica
El anuncio del Reino de Dios
543 Todos los hombres están llamados a entrar en el Reino. Anunciado en primer lugar a los hijos de Israel (cf. Mt 10, 5-7), este reino mesiánico está destinado a acoger a los hombres de todas las naciones (cf. Mt 8, 11; Mt 28, 19). Para entrar en él, es necesario acoger la palabra de Jesús:
"La palabra de Dios se compara a una semilla sembrada en el campo: los que escuchan con fe y se unen al pequeño rebaño de Cristo han acogido el Reino; después la semilla, por sí misma, germina y crece hasta el tiempo de la siega" (LG 5).
546 Jesús llama a entrar en el Reino a través de las parábolas, rasgo típico de su enseñanza (cf. Mc 4, 33-34). Por medio de ellas invita al banquete del Reino (cf. Mt 22, 1-14), pero exige también una elección radical para alcanzar el Reino, es necesario darlo todo (cf. Mt 13, 44-45); las palabras no bastan, hacen falta obras (cf. Mt 21, 28-32). Las parábolas son como un espejo para el hombre: ¿acoge la palabra como un suelo duro o como una buena tierra (cf. Mt 13, 3-9)? ¿Qué hace con los talentos recibidos (cf. Mt 25, 14-30)? Jesús y la presencia del Reino en este mundo están secretamente en el corazón de las parábolas. Es preciso entrar en el Reino, es decir, hacerse discípulo de Cristo para "conocer los Misterios del Reino de los cielos" (Mt 13, 11). Para los que están "fuera" (Mc 4, 11), la enseñanza de las parábolas es algo enigmático (cf. Mt 13, 10-15).
El apostolado
863 Toda la Iglesia es apostólica mientras permanezca, a través de los sucesores de San Pedro y de los apóstoles, en comunión de fe y de vida con su origen. Toda la Iglesia es apostólica en cuanto que ella es "enviada" al mundo entero; todos los miembros de la Iglesia, aunque de diferentes maneras, tienen parte en este envío. "La vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado". Se llama "apostolado" a "toda la actividad del Cuerpo Místico" que tiende a "propagar el Reino de Cristo por toda la tierra" (AA 2).
864 "Siendo Cristo, enviado por el Padre, fuente y origen del apostolado de la Iglesia", es evidente que la fecundidad del apostolado, tanto el de los ministros ordenados como el de los laicos, depende de su unión vital con Cristo (cf Jn 15, 5; AA 4). Según sean las vocaciones, las interpretaciones de los tiempos, los dones variados del Espíritu Santo, el apostolado toma las formas más diversas. Pero es siempre la caridad, conseguida sobre todo en la Eucaristía, "que es como el alma de todo apostolado" (AA 3).
865 La Iglesia es una, santa, católica y apostólica en su identidad profunda y última, porque en ella existe ya y será consumado al fin de los tiempos "el Reino de los cielos", "el Reino de Dios" (cf Ap 19, 6), que ha venido en la persona de Cristo y que crece misteriosamente en el corazón de los que le son incorporados hasta su plena manifestación escatológica. Entonces todos los hombres rescatados por él, hechos en él "santos e inmaculados en presencia de Dios en el Amor" (Ef 1, 4), serán reunidos como el único Pueblo de Dios, "la Esposa del Cordero" (Ap 21, 9), "la Ciudad Santa que baja del Cielo de junto a Dios y tiene la gloria de Dios" (Ap 21, 10 - 11); y "la muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce apóstoles del Cordero" (Ap 21, 14).
863 Toda la Iglesia es apostólica mientras permanezca, a través de los sucesores de San Pedro y de los apóstoles, en comunión de fe y de vida con su origen. Toda la Iglesia es apostólica en cuanto que ella es "enviada" al mundo entero; todos los miembros de la Iglesia, aunque de diferentes maneras, tienen parte en este envío. "La vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado". Se llama "apostolado" a "toda la actividad del Cuerpo Místico" que tiende a "propagar el Reino de Cristo por toda la tierra" (AA 2).
864 "Siendo Cristo, enviado por el Padre, fuente y origen del apostolado de la Iglesia", es evidente que la fecundidad del apostolado, tanto el de los ministros ordenados como el de los laicos, depende de su unión vital con Cristo (cf Jn 15, 5; AA 4). Según sean las vocaciones, las interpretaciones de los tiempos, los dones variados del Espíritu Santo, el apostolado toma las formas más diversas. Pero es siempre la caridad, conseguida sobre todo en la Eucaristía, "que es como el alma de todo apostolado" (AA 3).
865 La Iglesia es una, santa, católica y apostólica en su identidad profunda y última, porque en ella existe ya y será consumado al fin de los tiempos "el Reino de los cielos", "el Reino de Dios" (cf Ap 19, 6), que ha venido en la persona de Cristo y que crece misteriosamente en el corazón de los que le son incorporados hasta su plena manifestación escatológica. Entonces todos los hombres rescatados por él, hechos en él "santos e inmaculados en presencia de Dios en el Amor" (Ef 1, 4), serán reunidos como el único Pueblo de Dios, "la Esposa del Cordero" (Ap 21, 9), "la Ciudad Santa que baja del Cielo de junto a Dios y tiene la gloria de Dios" (Ap 21, 10 - 11); y "la muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce apóstoles del Cordero" (Ap 21, 14).
III. VIDA MORAL Y TESTIMONIO MISIONERO
2044 La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos. "El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios" (AA 6).
2045 Los cristianos, por ser miembros del Cuerpo, cuya Cabeza es Cristo (cf Ef 1, 22), contribuyen, mediante la constancia de sus convicciones y de sus costumbres, a la edificación de la Iglesia. La Iglesia aumenta, crece y se desarrolla por la santidad de sus fieles (cf LG 39), "hasta que lleguemos al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud en Cristo" (Ef 4, 13).
2046 Mediante un vivir según Cristo, los cristianos apresuran la venida del Reino de Dios, "Reino de justicia, de verdad y de paz" (MR, Prefacio de Jesucristo Rey). Sin embargo, no abandonan sus tareas terrenas; fieles al Maestro, las cumplen con rectitud, paciencia y amor.
| Se dice Credo. |
Dicitur Credo.
|
Oración sobre
las ofrendas
Tú nos has dado, Señor, por medio de
estos dones que te presentamos, el pan alimento del cuerpo y el
sacramento que renueva nuestro espíritu; concédenos con bondad
que siempre gocemos del auxilio de estos dones. Por Jesucristo
nuestro Señor. |
Super oblata
Deus, qui humáni géneris utrámque substántiam
praeséntium múnerum et aliménto végetas et rénovas
sacraménto, tríbue, quaesumus, ut eórum et corpóribus nostris
subsídium non desit et méntibus. Per Christum.
|
| PLEGARIA EUCARÍSTICA IV | |
Antífona de
la comunión Jn 17, 11
Padre santo: guárdalos en tu nombre a los que me has dado,
para que sean uno como nosotros -dice el Señor. |
Antiphona ad communionem Jn
17, 11
Pater sancte, serva eos in nómine tuo, quos
dedísti mihi, ut sint unum sicut et nos, dicit Dóminus.
|
Oración
después de la comunión
Que esta comunión en tus misterios, Señor, expresión de
nuestra unión contigo, realice la unidad de tu Iglesia. Por
Jesucristo nuestro Señor. |
Post communionem
Haec tua, Dómine, sumpta sacra commúnio, sicut
fidélium in te uniónem praesígnat, sic in Ecclésia tua
unitátis operétur efféctum. Per Christum.
|
MARTIROLOGIO
1. En Roma, en la vía Salaria Antigua, «ad septem Palumbas», santos Blasto y Diógenes, mártires (s. inc.).
2. En Apolonia, de Macedonia, santos Isauro, Inocente, Félix, Hérmio, Peregrino y Basilio, mártires (s. inc.).
3. En Dorostoro, en Mesia (hoy Rumanía), santos mártires Nicandro y Marciano. Siendo soldados, rechazaron hacer ofrenda y se negaron a sacrificar a los dioses, y por ello fueron condenados a la pena capital por el prefecto Máximo, en la persecución durante el tiempo del emperador Diocleciano (c. 297).
4. En Besançon, en la Galia Lugdunense, san Antidio, obispo y mártir, que fue condenado a muerte, según se dice, por Croco, rey de los vándalos (c. 411).
5. En Bitinia, san Hipacio, hegúmeno del monasterio de los Rufinos, quien, de vida austera y duros ayunos, enseñó a sus discípulos la perfecta obediencia de la observancia monástica, y a los seglares el verdadero temor de Dios (446).
6*. En Bretaña Menor, san Herveo, eremita, ciego de nacimiento, que cantaba los goces del paraíso (s. VI).
7. En Orleans, en la Galia, san Avito, abad (c. 530).
8. En Pisa, en la Toscana, san Rainerio o Raniero, pobre y peregrino por Cristo (1160)
9. En Lorvaô, en Portugal, santa Teresa, quien, reina de León y madre de tres hijos, al perder a su esposo abrazó la vida regular en un monasterio fundado por ella misma, bajo la disciplina cisterciense (1250).
10*. En Venecia, beato Pedro Gambacorta, fundador de la Orden de los Eremitas de San Jerónimo, cuyos primeros religiosos fueron ladrones que él mismo había convertido (1435).
11*. En Nápoles, de la Campania, beato Pedro Burali, de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos, primero obispo de Piacenza y después de Nápoles, que se entregó de lleno a restaurar la disciplina de la Iglesia y a confirmar en la fe la grey que se le había confiado (1578).
12*. En el litoral de Francia, en una nave anclada ante el puerto de Rochefort, beato Felipe Pappon, presbítero de Autun y mártir, que siendo párroco durante la Revolución Francesa, por ser el hecho de ser sacerdote fue encarcelado, muriendo después de haber dado la absolución a otro cautivo (1794).
13. En el lugar de Qua Linh, en Tonquín, san Pedro Da, mártir, quien, de oficio carpintero y sacristán, fue sometido a muchos y crueles tormentos en tiempo del emperador Tu Duc, permaneciendo firme en la profesión de su fe, por lo que finalmente fue arrojado a las llamas (1862).
