lunes, 14 de mayo de 2012

Lunes 21 mayo 2012, Lunes de la VII semana de Pascua.

LUNES DE LA VII SEMANA DE PASCUA, Feria 

TEXTOS MISA

Lunes de la VII Semana de Pascua.
Feria secunda. Hebdomada VII Paschae.
Antífona de entrada Hch 1, 8
Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos hasta los confines del mundo. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ac 1, 8
Accipiétis virtútem superveniéntis Spíritus Sancti in vos, et éritis mihi testes usque ad últimum terrae, allelúia.
Oración colecta
Derrama, Señor, sobre nosotros la fuerza del Espíritu Santo, para que podamos cumplir fielmente tu voluntad y demos testimonio de ti con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Advéniat nobis, quaesumus, Dómine, virtus Spíritus Sancti, qua voluntátem tuam fidéli mente retinére, et pia conversatióne deprómere valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 7ª semana de Pascua.

PRIMERA LECTURA
¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 19, 1-8

Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
- «¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?»
Contestaron:
- «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo.»
Pablo les volvió a preguntar:
- «Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?»
Respondieron:
- «El bautismo de Juan.»
Pablo les dijo:
- «El bautismo de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyesen en el que iba a venir después, es decir, en Jesús.»
Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses habló en público del reino de Dios, tratando de persuadirlos.

Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab
R.

Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantate Deo.

Se levanta Dios,
y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian;
como el humo se disipa,
se disipan ellos; como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los impíos ante Dios. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantate Deo.

En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría. Cantad a Dios, tocad en su honor, su nombre es el Señor. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantate Deo.

Padre de huérfanos,
protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantate Deo.

ALELUYA
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Si consurrexístis cum Christo, quæ sursum sunt, quærite, ubi Christus est in déxtera Dei sedens.

EVANGELIO
Tened valor: yo he vencido al mundo
+
Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 29-33
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús:
- «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.»
Les contestó Jesús:
- ¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1808 La fortaleza es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa. "Mi fuerza y mi cántico es el Señor" (Sal 118, 14). "En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: Yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33).

Oración sobre las ofrendas
Este santo sacrificio nos purifique, Señor, y derrame en nuestras almas la fuerza divina de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifícia nos, Dómine, immaculáta puríficent, et méntibus nostris supérnae grátiae dent vigórem. Per Christum.
PREFACIO II DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Que después de su resurrección se apareció visiblemente a todos sus discípulos y, ante sus ojos, fue elevado al cielo para hacernos compartir su divinidad.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE ASCENSIONE DOMINI
De mysterio Ascensionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui post resurrectiónem suam ómnibus discípulis suis maniféstus appáruit, et ipsis cernéntibus est elevátus in caelum, ut nos divinitátis suae tribúeret esse partícipes.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de comunión Jn 14, 18; 16, 22
No os dejaré desamparados, volveré -dice el Señor- y se alegrará vuestro corazón. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 14, 18; 16, 22
Non vos relínquam órphanos, dicit Dóminus: véniam ad vos íterum, et gaudébit cor vestrum, allelúia.
Oración después de la comunión
Ven, Señor, en ayuda de tu pueblo, y, ya que nos has iniciado en los misterios de tu reino, haz que abandonemos nuestra antigua vida de pecado y vivamos, ya desde ahora, la novedad de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pópulo tuo, quaesumus, Dómine, adésto propítius, et, quem mystériis caeléstibus imbuísti, fac ad novitátem vitae de vetustáte transíre. Per Christum.